EL SITIO DE MARA REIMS

TOMÉ A LA ASTROLOGÍA COMO CAMINO DE VIDA, ESTE ESPACIO ES,NO SOLO PARA TENER TODA LA INFORMACIÓN QUE ME INTERESA SINO TAMBIÉN PARA AQUELLOS QUE RECIEN SE ACERCAN A ESTA MARAVILLOSA DISCIPLINA

SIGNOS

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XUL SOLAR

15 abril 2007




EL ETERNO TRIÁNGULO

por Liz Greene
Liz Greene tiene el don de escribir acerca de las áreas más complejas yoscuras de la vida con una brillante y cáustica claridad, y una apreciacióncomprensiva de que siempre hay dos caras de una misma historia. En esteartículo, explora uno de los patrones de la conducta humana más espinosos,aquellas relaciones en las que hay tres caras.Las relaciones triangulares son una dimensión arquetípica de la vida humana.De una forma u otras, nunca escapamos de ellas. De hecho tendemos amanejarlas bastante mal cuando aparecen en nuestras vidas. Esto escomprensible, porque los triángulos normalmente evocan emociones muydolorosas, sin importar en qué lugar del triángulo nos encontremos.Tendremos que hacer frente a sentimientos como los celos, la humillación yla traición. O tendremos que vivir con la sensación de ser traidores odeshonestos, o de estar haciendo daño a alguien. Podremos sentir todos estossentimientos a la vez además de tener la convicción de ser un fracaso. Lasemociones implicadas en relaciones triangulares son a menudo terriblementeangustiosas y afectan a la autoestima. Porque los triángulos nos enfrentan aemociones muy difíciles, y a menudo nos encontraremos intentando culpar aalguien de la presencia de un triángulo en nuestras vidas. Bien nos culpamosa nosotros mismos o bien culpamos a una de las otras dos personas. Pero lostriángulos son en efecto arquetípicos y, si tenemos alguna duda sobre suuniversalidad, sólo tenemos que leer la literatura de los últimos tres milaños. Todo lo arquetípico nos regala un mundo de pautas con un sentido y uninteligente desarrollo interno. Hay algo en la experiencia del triángulo quepuede convertirse en uno de nuestros más poderosos medios de transformacióny crecimiento, a pesar de lo desagradable y doloroso que es. La traición,sin importar si uno es el traidor o el traicionado, nos produce algo quepotencialmente puede ser de enorme valor.Nada acontece en nuestras vidas si no está conectado de alguna forma connuestro viaje individual. Esto no implica culpa o causalidad, pero sí unprofundo significado que puede ser transformador para todo individuodispuesto a buscar ese significado. Cuando un triángulo acontece en la vidade uno, es por algo. Si elegimos reaccionar únicamente con rabia y amargura,es nuestra elección.Pero también podríamos elegir hacer del triángulo un trampolín para unaauténtica búsqueda psíquica. Este es particularmente difícil porque laexperiencia de humillación revive normalmente todos los mecanismos dedefensa de la infancia, y es muy difícil moverse desde esas respuestasprimarias a una perspectiva más neutral. Como astrólogos, podemos pensar quebien vale la pena explorar si hay alguna pauta en la carta que puedapredisponernos al triángulo, o si hay razones profundas por las que unindividuo se ve involucrado en un triángulo, por iniciativa propia o porelección de otra persona; y porqué algunas personas son más propensas a lostriángulos que otras. También podríamos considerar los posiblesacercamientos que puedan ayudarnos a trabajar con triángulos de una formamás creativa, lo cual requerirá observarlos de un modo psicológico ysimbólico.La universalidad de los triángulosHay muchos tipos de triángulos, y no todos implican una relación sexualadulta. Aunque nos limitásemos a los triángulos sexuales, nos encontraríamoscon diferentes variedades. Los triángulos sexuales no siempre están hechosdel grandioso material dramático de Tristán e Isolda. En algunos triángulosamorosos adultos, las tres partes son fijos. Hay una pareja y una tercerapersona involucrada con alguien de la pareja, y no hay ningún movimiento enel triángulo. Es estático y puede durar muchos años, hasta que uno de lostres integrantes muere. En otros triángulos amorosos, una de las partescambia constantemente. Un individuo puede practicar adulterio en serie - aveces, como en el caso de John F. Kennedy, con una increíble índice decambio. Pero ambas situaciones son triángulos, aunque tendamos a dar mayorvalor romántico a las primeras; y ambas evocarán el mismo espectro deemociones arquetípicas.Además de los triángulos en los que existe una implicación sexual concualquier combinación de los dos sexos, hay otros muchos tipos detriángulos. Los más importantes son los que implican a padres e hijos. Lostriángulos también pueden involucrar amistades. Más complejos son lostriángulos que implican a compañeros no humanos. Un miembro de la parejapuede sentirse celoso y traicionado por la dedicación del otro al trabajo,al compromiso artístico o al desarrollo espiritual. Estos triángulos puedenprovocar exactamente el mismo sentimiento de celos que los de los de tiposexual. Cuando uno se adentra en un espacio creativo, de alguna forma ha"abandonado" a la persona con la que vive, y esto puede crear unos celosenormes en uno de los miembros de la pareja. El proceso creativo es un actode amor, y posiblemente ésta es la razón por la que tradicionalmente se diceque la casa Cinco rige a ambos. Si uno ama su propio trabajo, esto puedeocasionar unos celos tremendos. Hay incluso triángulos que involucran amascotas. Esto puede sonar absurdo, pero una persona puede sentirseextremadamente celosa, herida, confusa y abandonada porque su pareja estáprofundamente unida a su gato o perro - aunque uno no desee admitir talessentimientos en público. Aparentemente todos estos diferentes tipos detriángulos no tienen relación entre sí. Lo único que tienen en común es queestán formados por un tipo de amor, que, en un triángulo, deja de serexclusivo. Y cuando tenemos que compartir el amor de alguien, ya sea conotra persona o con algo intangible como la imaginación o el espíritu,podemos sentirnos traicionados, degradados y desconsolados.Este pequeño diagrama es un cuadro simplista de las tres partes deltriángulo. De momento hemos dejado aparte los significadores astrológicos.Algunas personas experimentan sólo una de las tres partes a lo largo de suvida, mientras que algunas experimentan las tres.El traidor es la persona que aparentemente elige involucrarse en eltriángulo. Uso el término "aparentemente" porque no siempre se puede estarseguro de cuán consciente es esta elección, así como tampoco se puede estarseguro de cuánta connivencia existe entre el traidor y el traicionado. Sealo que sea lo que esté actuando bajo la superficie, el traidor es un almadividida. Hay un amor, atracción o necesidad por dos cosas diferentes. Lamayoría de nosotros da por hecho que el amor debería ser exclusivo, aunqueen un nivel consciente profesemos una perspectiva más liberal. A causa delos valores de nuestra herencia Judeocristiana, nos han educada para creerque si nuestro amor no es exclusivo, no es amor, y entonces ya no somos"buenas" personas. Hemos fracasado, o bien somos egoístas e insensibles. Poreste motivo, cuando experimentamos esta profunda división interna, es muydifícil hacerle frente. Es mucho más fácil para el que traiciona sacar unalista de justificaciones de porqué él o ella está cometiendo un acto detraición. Normalmente no oímos decir al que traiciona "Estoy dividido. Estoypartido por la mitad". Lo que solemos oír es: "Mi pareja me está tratandomuy mal. Él/Ella no me da A, B, C y D, y yo necesito todas esas cosas paraser feliz. Por ese motivo tengo una excusa para buscar a otra persona".La siguiente parte del triángulo es el traicionado, que aparentemente es lavíctima inocente de la incapacidad del traidor para amar de forma exclusiva.También aquí he utilizado el término "aparentemente" porque, una vez más,puede haber alguna duda sobre la complicidad inconsciente que se juega eneste rol. Las tres partes del triángulo son secretamente intercambiables. Noson tan diferentes como pueden parecer a primera vista. Pero el traicionadogeneralmente cree que él o ella es leal, y que es la otra persona la queestá siendo desleal. Es otra persona la que ha iniciado el triángulo.Normalmente pensamos que el traicionado es quien peor lo pasa de los tres,porque es la persona que generalmente exterioriza todo el dolor, los celos ylos sentimientos de humillación.En último lugar, como tercera parte del triángulo, está el Instrumento de laTraición. Es la persona que aparentemente entra en una relación ya existenteentre dos personas y amenaza con destruirla o cambiarla. Esta parte deltriángulo suele tener mala prensa, y se la ve como a un ave de rapiña, comoa alguien que se lleva el don más preciado de alguien. Si alguna vezocupamos este lugar, recibiremos muy poca comprensión, y absolutamenteninguna por parte de aquellos que tienen relaciones estables y que sientenel viento frío de su posible futuro. De hecho, el Instrumento de Traiciónpuede sentirse como una victima, y puede ver al traicionado como al ave derapiña. Podemos empezar a vislumbrar la identidad secreta entre estas dospartes del triángulo. Hay personas que se mueven alrededor del triángulo yexperimentan las tres partes a lo largo de sus vidas, a veces en más de unaocasión. Otras personas experimentan exclusivamente una de las tres partes ysiempre son traicionadas en sus relaciones, o siempre juegan a ser el quetraiciona. O siempre son Instrumento de Traición involucrándose una y otravez con personas ya comprometidas.También podríamos agrupar los triángulos en cuatro grupos básicos. Estospueden coincidir con configuraciones astrológicas características o, enúltimo término, estar asociadas a ellas. Está el omnipresente triangulofamiliar, al que está dedicado este artículo fundamentalmente. También haytriángulos de poder y triángulos defensivos. Estas dos variedades detriángulos no están realmente separadas, pero sí tienen ligeras diferencias.Ambas tienen un sabor característico, y las razones de su aparición en lavida de uno pueden no estar totalmente enraizadas en el entorno familiar. Untriángulo defensivo sería, por ejemplo, un hombre o mujer que necesitaformar una relación adicional fuera de su pareja establecida a causa de sussentimientos de profunda inadecuación. Estas personas pueden tener una graninseguridad y temer que si se comprometen demasiado, y ponen toda la carneen el asador, se volverán demasiado vulnerables; y entonces el rechazo seríacompletamente intolerable. El triángulo se crea entonces como mecanismo dedefensa. Si son abandonadas por una de las dos personas, siempre les quedarála otra. Esto no suele ser consciente, pero es un poderoso factor motivadoren muchos triángulos.Existen triángulos en búsqueda de lo imposible. Éstos pueden coincidir contriángulos familiar, así como con triángulos defensivos y de poder. Pero hayun ingrediente especial en la búsqueda de lo imposible, y es que a menudo lamotivación más profunda es artística o espiritual. A veces, cuando buscamosun amor imposible, tiene poco que ver con seres humanos. Pero podemostraducir nuestros deseos creativos o místicos en la persecución de aquelloque no podemos tener. En este sentido nos abrimos a una dimensión de lapsique que tiene más que ver con las fantasías creativa que con lasrelaciones. La "musa" del artista rara vez es su mujer o su marido. Estetipo de triángulo puede incluir elementos pertenecientes a antiguasdinámicas familiares, y puede incorporar también motivos defensivos; peronecesita ser entendido desde una perspectiva diferente.El último grupo, los triángulos que reflejan una vida psíquica no vivida,engloba a todos los otros. Cuando profundizamos en los triángulosfamiliares, siempre necesitamos preguntarnos porqué queremos estar tanterriblemente cerca de uno de los padres en particular. ¿Qué significa esepadre para nosotros? ¿Por qué podemos enfrentarnos a la indiferencia de unode nuestros padres y sin embargo necesitamos la fusión absoluta con el otro?Al final, inevitablemente, encontraremos trozos de nuestra propia almalabradas en todas las partes del triángulo - cualquier triángulo, ya estémotivado por dinámicas familiares, poder, mecanismos de defensa o todo lomencionado anteriormente. Hay excepciones, porque siempre hay excepciones acualquier pauta psicológica. Pero lo más importante es que, cuando untriángulo aparece en nuestras vidas, independientemente del lugar en el quenos coloquemos, hay algún mensaje en él acerca de las dimensiones denosotros mismo que no hemos reconocido o vivido. Si una pauta de triángulose sigue repitiendo, entonces hay un mensaje muy fuerte, y necesitaremosescuchar lo que está tratando de decirnos.El triángulo familiarLos triángulos familiares no terminan en la infancia y tienen repercusionesa lo largo de la vida. Si no se resuelven, entraran secretamente en nuestrasrelaciones adultas. Si un triángulo familiar no se sana, podemos recrearlo,una o varias veces, porque esperamos, a un nivel profundo e inaccesible,encontrar una forma para sanarlo o resolverlo. Freud desarrolló la idea deltriángulo Edípico, también conocido como "el romance familiar", en uncontexto muy específico. Según su visión, nos apegamos apasionadamente alpadre del sexo opuesto, y entramos en una situación de rivalidad ycompetitividad con el padre del mismo sexo. Dependiendo de cómo se resuelvaen la infancia el triángulo Edípico -y esto incluye tanto las respuestas delos padres como el temperamento innato del individuo-, nuestras relacionesposteriores se verán inevitablemente afectadas. Si inequívocamente "ganamos"y conseguimos el amor exclusivo del padre del sexo opuesto, sufriremosporque nunca hemos aprendido a separarnos o a compartir. Experimentamos untipo de falso poder infantil, porque sentimos que hemos abatido al rival.Somos todopoderosos, y esto puede abrir la puerta a una posteriorincapacidad para enfrentarse a cualquier clase de desilusión en unarelación. Y, como consecuencia, también se verán afectadas las relacionescon personas del mismo sexo.Si, por ejemplo, un chico ve a su madre y a su padre en conflicto, y "gana"la batalla Edípica al convertirse en el marido suplente de su madre, puedeexperimentar una profunda culpa inconsciente hacia su padre. También, puedeperder respecto por su padre, a quién aparentemente ha apartado de unempujón con gran facilidad. Entonces la imagen paterna del chico podría serla de alguien débil, impotente, y fácilmente vencible; e interiormente puedetemer eso de sí mismo, porque él también pertenece al sexo masculino. Estechico tendrá que seguir afirmando su victoria Edípica más tarde a lo largode su vida convirtiendo a cada amigo masculino en un rival y relacionándoseexclusivamente con mujeres. Este tipo de hombres no conectan con otroshombres, solamente con las mujeres que ya están comprometidas con otroshombres. El vínculo con su madre le habrá costado a este hombre la relacióncon su padre, lo que puede significar que no tenga una imagen masculinainterna a la que recurrir, ni una sensación de apoyo por parte de lacomunidad masculina de su entorno. Este sentido de confianza y de identidadsexual masculina va a depender enteramente de si sus mujeres le aman -ycuanto más, mejor. Este es un lugar muy inseguro y doloroso en el que vivir.Podríamos aplicar la misma interpretación en el caso de una mujer y supadre.Si perdemos totalmente la batalla Edípica -y la palabra clave aquí es"totalmente"- también sufrimos. Una derrota Edípica absoluta constituye unahumillación que puede hacernos perder la confianza en nosotros mismos. Con"absoluta" quiero decir que el niño siente que no ha conseguido contactoemocional de ningún tipo con el padre amado, y a esto le sigue un profundosentimiento de fracaso. El individuo entonces no puede acercarse al padre,quien puede ser incapaz de ofrecer una respuesta emocional positiva a suhijo o hija. O bien puede ser que el otro padre siempre esté en medio. Másadelante en la vida, tal derrota emocional puede generar un sentimientopersistente de inadecuación e inferioridad sexual. Puede contribuir a muchaspautas de relación destructivas -sin excluir el tipo de triángulo en el queuno está desesperadamente enamorado de alguien permanentemente comprometidocon otra persona. Uno puede convertirse en el infeliz Instrumento deTraición, siempre llamando a la puerta cerrada del matrimonio de su amante.O en el traicionado, repitiendo en vano la derrota Edípica en el papel de lapareja establecida que es humillada por el gran poder de la madre o padrerival. Tanto con la inequívoca victoria Edípica como con la inequívocaderrota Edípica, somos incapaces de establecer una separación psicológicadel padre amado, y una parte de nosotros nunca supera la infancia realmente.Entonces podemos quedarnos atascados en dinámicas de relación repetitivas endonde seguimos intentando "arreglar" mediante un triángulo la dificultadoriginal.Freud pensaba que la resolución más sana del conflicto Edípico es unaespecie de derrota suave, en la que recibimos suficiente amor por parte delpadre amado pero todavía estamos obligados a admitir que la relación denuestros padres es en última instancia irrompible. Entonces podremosaprender a respectar las relaciones entre otras personas, y construir unaconfianza al establecer relaciones más allá del mágico círculo de lospadres. Entramos aquí en el reino de lo que Winnicott llamó "suficientementebueno" - un matrimonio de los padres suficientemente bueno, una relación conambos padres suficientemente bueno, y suficiente amor y amabilidad para quela derrota Edípica pueda estar acompañada de un razonable sentido deseguridad dentro de la familia y un conocimiento de que uno seguirá siendoamado. También es importante que no temamos un castigo por parte del padrerival. Desgraciadamente, muchos padres emocionalmente hambrientos yresentidos en un matrimonio infeliz, castigan a sus hijos por "robar" elamor de la pareja. Necesitamos reconocer que no podemos suplantar a un padrepara tener al otro, pero también tenemos que saber que seremos amados por elpadre que hemos intentado derrocar. Naturalmente, esto es un ideal que pocasfamiliar pueden lograr. Muchísima gente sufre en mayor o menor grado unavictoria o una derrota Edípica excesiva. Lo que realmente importa es lo quehagamos con ella, y la consciencia que tengamos de ella. Y no hay unactivador de la consciencia tan potente como un relación triangular.Hay un valor considerable en el modelo psicológico de Freud, y parece habermuchas situaciones en las que una absoluta derrota o victoria Edípicas estánrelacionadas con una tendencia a involucrarse en triángulos posteriormenteen la vida. Pero hay limitaciones importantes en este modelo de "romancefamiliar". El padre al que nos atamos no es necesariamente el padre del sexoopuesto. El padre puede pertenecer al mismo sexo que el individuo. Lossentimientos Edípicos no son, después de todo, "sexuales" en el sentidoadulto de la palabra, sino que están más relacionados con una fusiónemocional. Al igual que, de hecho, lo están muchos de nuestros sentimientosaparentemente sexuales cuando somos adultos; la sexualidad contiene muchosniveles emocionales que no son siempre conscientes. Una derrota o victoriaEdípica que implique al padre del mismo sexo puede tener repercusionesigualmente dolorosas y también pueden inclinar a posteriores relacionestriangulares. Una persona puede sentirse dislocada de su propia sexualidad,porque el padre amado es un modelo de esa sexualidad y el vínculo esdemasiado débil o negativo para permitir que el modelo sea interiorizado deuna forma positiva. Un hombre puede pasarse la vida intentando ganar el amorde su padre al demostrar lo hombre que es. Entonces establecerá triángulosde forma inconsciente, que no tienen que ver con la mujer con la que seimplique, porque la ambición inconsciente es impresionar a otros hombres -ocastigarlos por el rechazo del padre. Y una mujer puede intentar ganar elamor y la admiración de su madre de la misma manera, castigando a otrasmujeres por el fracaso de su madre a la hora de amarla. El rival en untriángulo adulto puede ser secretamente mucho más importante para elindividuo que le aparente objeto de deseo. Basta escuchar la preocupaciónobsesiva que el traicionado y el Instrumento de la Traición sienten el unopor el otro para reconocer que la situación puede ser psicológicamente muchomás compleja de lo que parece.Pautas edípicas útiles - Venus como rasgo distinitivo de los padresLa carta natal puede decirnos mucho sobre las imágenes que nos hacemos denuestros padres, y las experiencias con las que nos encontramos a través deellas. Cuando miramos una carta, podemos encontrar algunas pautas Edípicasútiles. Las peculiaridades de los padres normalmente aparecen con muchafuerza, y de tal manera que implican las necesidades sexuales y emocionalesde la persona, al igual que la imagen que uno tiene de sí mismo como hombreo mujer. Podemos encontrar planetas en la casa Diez o en la casa Cuatro, queinmediatamente aluden al padre como portador o representante de algo míticoy arquetípico. El hecho de no tener planetas en estas casas no significa queno haya conflictos con los padres, o que no exista una imagen subjetiva queproyectemos sobre ellos. Pero a menudo es más fácil percibir al padre comootra persona, otro ser humano, con sus defectos. Cuando hay planetas enestas casas, los dioses planetarios aparecen con el rostro del padre,llevando la ropa del padre. Una pieza de nuestro propio destino, nuestropropio viaje interior, llega a nuestro encuentro a una edad muy temprana,disfrazado de madre o de padre y transmitido a través de la herenciafamiliar. Aunque esto no es "malo" o "negativo", sí que implica algopoderoso, fascinante y compulsivo acerca de la relación con los padres querequiere un mayor grado de conciencia y un mayor esfuerzo de integración.El hecho de repetir triángulos en la vida adulta va frecuentemente unido alos planetas en las casas Cuatro y Diez. A menudo nos encontraremos conVenus en una de estas casas. Venus describe lo que percibimos como hermoso yde valor, y, como consecuencia, aquello que amamos, tanto en nosotros mismoscomo en los demás. Si un padre aparece en la carta natal como Venus, esepadre va a ser un símbolo de lo que nosotros reconocemos como más hermoso,más valioso y merecedor. Esto en sí mismo no es negativo. Pero puedesignificar que proyectamos nuestra propia belleza y valor sobre el padre, yentonces muchas cosas dependerán de cómo el padre maneja esta proyección.Vemos cualidades y atributos profundamente adorables y valiosas y nosenamoramos del padre porque estamos enamorados de esos atributos. Es deesperar que, cuando maduremos, introyectemos eventualmente estas cosas, yreconozcamos que nos pertenecen a nosotros tanto como a la madre o al padre.Este proceso puede ayudar a crear un vínculo amoroso perdurable entre padree hijo - una valoración mutua del otro por cualidades que comparten. Pero notodos los padres están libres de agendas ocultas en lo que se refiere a sushijos. Si el padre está demasiado hambriento de amor y admiración, él o ellatrabajará inconscientemente para mantener la proyección y seguir siendosiempre Venus a los ojos del hijo. Según el mito, Venus no es famosa por sugenerosidad emocional. Es una diosa vanidosa que se involucra constantementeen triángulos amorosos. Si dejamos la imagen venusiana proyectada sobre elpadre, nunca la reconoceremos en nosotros mismos. Entonces seguiremosbuscando padres suplentes sobre los que colocar esta imagen de todo lo quevalioso y deseable en la vida, y seguiremos encontrando objetos amorososvenusianos que parecen mucho más merecedores que nosotros mismos. O podemosintentar reclamar a Venus jugando a ser ella, enfrentando a un amante contraotro para convencernos de que, a pesar de todo, somos de valor. Allá dóndeVenus esté, amaremos.La rivalidad es una de los atributos más característicos de Venus situado enla casa del padre del propio sexo. Podemos acabar sintiéndonos comoBlancanieves la mayor parte del tiempo. Con Venus en la casa Diez en lacarta de una mujer, habrá una profunda y dolorosa rivalidad entre madre ehija. Desde el punto de vista de la hija, la padre puede aparecer comoalguien muy celoso, aunque estos celos puedan ser expresados encubiertamentecomo una crítica incesante o bien puedan minar sutilmente la confianza de lahija en su propia feminidad. Desgraciadamente, la madre celosa o competitivaes a menudo una realidad objetiva. Pero es el propio Venus en la casa Diez,y el individuo debe reconocer tarde o temprano estos celos dentro de sí.Cuando Venus es una característica del padre del mismo sexo, los atributosvenusino son compartidos por padre e hijo. La diosa del amor arquetípica,que debe ser la más hermosa y mejor amada de todas, es una imagen que hasido transmitida a través de la línea familiar. Esta imagen necesita serexpresada de forma individual y no relegada para siempre a la batalla dequién ganará el objeto amoroso. En este caso el objeto amoroso no será tanimportante como abatir al rival. La rivalidad y la envidia estánestrechamente unidas, y cuando Venus es una característica del padre delmismo sexo, podemos ver cualidades hermosas y envidiables en el padre quenos gustaría que fueran nuestras. Entonces empezamos a competir parademostrar que nosotros también somos Venus - una Venus mayor, mejor y másbella.Los padres pueden sentir también una sensación de amenaza sexual cuando seven frente a un hijo que está creciendo en madurez sexual ante sus ojos.Este sentimiento de amenaza puede estar basado en una mayor concienciasexual. Cuando Venus es un rasgo distintivo de los padres, puede no sersentido únicamente por parte del padre, sino que puede ocurrir en ambos,padre e hijo. Reconocer que esos sentimientos eróticos puedan sercompartidos entre padre e hijo no constituye una excusa para el abuso sexualinfantil. Ni tampoco implica una relación "anormal". Pero los niños puedenser muy seductores, de una manera ingenua. Están "experimentando" susexualidad. No quieren ni esperan una respuesta sexual por parte del adulto,pero necesitan descubrir su propia identidad física y emocionalexpresándosela al padre. Estas cosas son simplemente parte de la vidafamiliar. No son patológicas; son humanas, e intrínsecamente saludables. Laenergía erótica que es parte del proceso de desarrollo de cualquier personadurante la infancia va a ser liberada en la familia porque es el lugarapropiado para que el niño la libere. Además, es natural y conveniente queel padre responda de una forma positiva - aunque no es conveniente que estosea actuado de maneras destructivas. Algunos niños pueden llevar máscantidad de energía erótica que otros; esto puede depender de factores talescomo el lugar en el que estén situados Venus y Marte en la carta natal delniño. De la misma manera, algunos padres pueden ser más susceptibles queotros, y la sinastría entre padre e hijo puede ayudarnos a encontrar laclave de porqué esto es así. Una relación entre los padres razonablementeestable, además de un grado suficiente de consciencia, será importante a lahora de contener este proceso natural sin caer en un triángulo. Una niña conVenus en la casa Cuatro puede tratar de separar a los padres porque el padrees la persona amada con la que comparte sentimientos placenteros y amorosos.Y si el matrimonio de los padres es inseguro, y la madre inconscientementeempieza a comportarse de una manera hostil o competitiva, ¿será su conductasorprendente?Lealtades divididasIncluso en la más feliz y emocionalmente estable de las familias, uno puedesentir un amor profundo y al mismo tiempo una intensa rivalidad con elpadre. Podemos encontrarnos, por ejemplo, con Venus en la casa Cuarta y laLuna en la Diez. Este es el caso de la carta del Príncipe Carlos deInglaterra, que nos ha ofrecido uno de los más famosos triángulos de losúltimos tiempos. Con semejantes configuraciones puede ha ver una fuerteidentificación con el rival. El niño puede encontrarse siendo el traidor yel Instrumento de Traición al mismo tiempo. Esto no le llevará a sentirsebien consigo mismo, así que probablemente acabará por reprimir algo. Eljoven ego simplemente no puede enfrentarse a tal ambivalencia. Si la personaexpresa a Venus en la Cuarta, con toda su implicación de amor hacia elpadre, acabará hiriendo y traicionando a la madre. Y si la Luna está en lacasa Diez, ¿cómo puede la persona hacer esto a alguien con cuyossentimientos se siente tan identificado? Entonces Venus puede ser reprimido,y más adelante en la vida uno puede acabar en un triángulo sin entender lasantiguas pautas que lo están alimentando. También pueden reprimirse lossentimientos hacia la madre. Uno puede convertirse en un "destrozamatrimonios", como solían llamarlo en la época en la que todavía habíamatrimonios. Un "destroza matrimonios", psicológicamente hablando, es unapersona que invade una relación estable, no sólo por su auténtico afecto ydeseo hacia el objeto amoroso, sino también porque hay una necesidadcompulsiva de adoptar el papel del rival con quién uno se identificasecretamente - o literalmente convertirse en él.Es muy difícil admitir tal conducta en uno mismo. Si acabamos en el papeldel Instrumento de Traición, nos gustará pensar que realmente nos hemosenamorado de alguien, y el hecho de que ese alguien y tenga una relaciónestable es simple mala suerte. Ha cometido un error y se ha casado con lapersona equivocada, o se ha casado en contra de su voluntad porque había unniño de camino. No importa los razonamientos que nos demos a nosotrosmismos, siempre intentaremos justificar nuestro papel como Instrumento deTraición devaluando la importancia del vínculo ya existente. Esto puederesultar a veces extremadamente ingenuo, y conduce a una desilusión y a undaño importantes cuando se descubre que la esposa o el esposo "no querido"significa mucho más para el amado de lo que uno nunca ha sido capaz dereconocer. También podemos descubrir con horror que empezamos a comportarnosexactamente igual que el rival repudiado a quien en un principio relegamosal cubo de la basura de "él/ella sólo está con ella/él por los niños".Cuando los conflictos de los padres están sin resolver, la necesidad dederribar a una pareja puede ser terriblemente poderosa - especialmente si elrival es un amigo íntimo, lo que facilita recrear los sentimientos deltriángulo familiar original.También podemos ver cosas en el padre amado que no son tan bonitas. Porejemplo, un hombre con Venus en la casa Diez puede tener también unacuadratura Luna-Plutón o una oposición Luna-Saturno, o Venus en conjuncióncon Saturno o Quirón. Estas combinaciones expresan dos imágenes muydiferentes de la madre, una de las cuales es amada y hermosa, y la otra esamenazadora e hiriente. Estos dos atributos tienen a manifestarseposteriormente en la vida como dos personas - el Traicionado y elInstrumento de Traición. Esto es lo que Jung llamó un "anima dividida", o elequivalente masculino -un "animus dividido". Jung estaba bastante preocupadopor las dinámicas psicológicas de esta pauta de comportamiento porque él lasufrió en sus propias carnes. Aunque sus definiciones son algo rígidas ynecesitan una interpretación mucho más flexible, son útiles en cuanto quenos ayudan a comprender porqué necesitamos los triángulos, y porqué las trespartes son secretamente intercambiables. Es posible que las tres personassufran la misma dinámica no resuelta con los padres. La escisión internaparece ser particularmente fuerte y conduce a triángulos compulsivos cuandoopuestos aparentemente irreconciliables aparecen en el mismo padre amado.Hay padres en los que los opuestos no son tan terriblemente opuestos, perohay otros en los que son muy extremos. Estos padres suelen ser fascinantes ya menudo ejercen un gran carisma sexual porque son muy insondables. El padrees bello y amado, pero también dañino, cruel, insensible, devorador o biendifícil de digerir. Es muy duro para la psique humana aceptar estos opuestostan extremos en el mismo paquete, así que uno necesita dos personas a travésde las cuales puede experimentar estos sentimientos ambivalentes. Unaconseguirá ser Venus, y la otra Plutón, Saturno, Quirón, Marte o Urano.Las imágenes de los padres que contienen extremos opuestos pueden facilitaruna propensión a los triángulos en la vida adulta. Nos involucramos conalguien y con el tiempo esa persona comienza a adoptar la imagen de unaparte del padre. Después de unos pocos años de vivir juntos, empezamos adecirnos a nosotros mismos y a nuestros amigos "Mi pareja es tan posesiva,sólo necesito tener un poco de espacio para respirar", y ahí se sienta Venusen la Décima o en la Cuarta, en cuadratura con Plutón. O bien uno dice, "Mipareja es tan restrictiva y tan convencional, sólo tengo que ser libre paraser yo mismo", y ahí se sienta Venus en la Diez con la Luna en oposición aSaturno. Sentimos que nos estamos disfrutando el tipo de relación hermosa,erótica y divertida que esperábamos encontraríamos en la pareja. Entoncesjustificamos al amante que hace el papel de Venus. La escisión se actúa,pero de hecho refleja dos cualidades opuestas que no han llegado a buentérmino en la relación con uno de los padres. Por supuesto tales escisionesconectadas con los padres están, en el nivel más profundo, relacionadas concualidades opuestas que no han sido resueltas dentro de uno mismo. Todos lostriángulos, incluyendo aquellos que surgen del entorno familiar, estánvinculados en última instancia con nuestra propia vida psíquica no vivida.Si fuéramos capaces de reconciliar nuestros propios opuestos, podríamospermitir a nuestros padres ser igualmente contradictorios. No hay nadaextraordinario en un padre que tiene dos caras: la Venusina encantadora yadorable y la Saturnina, retraída, o también la cara demandante de Plutón.Los seres humanos tienen muchas facetas, y lo mismo pueden amarnos queherirnos. Pero podemos encontrar estas contradicciones intolerables ennuestros padres si ellos no pueden enfrentarse a sus propiascontradicciones. Entonces no recibimos ninguna ayuda para aprender aintegrar nuestras contradicciones. Y algunas de ellas, en términosastrológicos, son simplemente demasiado extremas para manejarlas a una edadtemprana. Con esto me refiero a configuraciones que vinculan a Venus o a laLuna con Saturno o Quirón - estas requieren una sabiduría que sólo puedenhacer posibles el tiempo y la experiencia- o con los planetas exteriores,que para un niño son bastante imposibles de integrar a un nivel personal.Familias divididas - oposiciones entre la cuarta y la décimaLos triángulos pueden desarrollarse dentro de la familia mediante laseparación de los padres. A menudo esto se ve retratado en la carta natalmediante oposiciones entre la Cuarta y la Décima. Tales oposiciones noindican necesariamente que los padres se hayan separado, pero suele haberconflicto y separación a un nivel psicológico, si no lo hay a nivel físico.El individuo experimenta a los padres en oposición, y cuando esto ocurrenormalmente nos vemos forzados a tomar partido. Nuestra propia incapacidadpara enfrentarnos a la situación nos empuja a hacerlo, u a veces un padre nopuede evitar el tratar de provocar la lealtad del niño como un arma contrael otro padre. En esta situación lo esencial, como siempre, conlleva unacontradicción dentro del individuo, experimentada primeramente a través delos padres y reflejada en la carta por planetas en oposición, y que enúltima instancia necesitan ser manejadas a un nivel interno. Pero lainconsciencia por parte de los padres puede hacer que este proceso sea máslargo y más duro. Aunque no estemos sujetos a presión por parte de lospadres, es poco probable que podamos enfrentarnos a lealtades divididas auna edad tan temprana. Y en tales circunstancias, haría falta unos padresextremadamente sabios y conscientes, que estuvieran los suficientemente deacuerdo entre ellos para no someter al niño a ningún tipo de presiónemocional. Normalmente, si los padres son tan infelices que tienen quesepararse, no están de humor para mostrarse cooperativos. Las separacionesliberan en nosotros emociones primarias, y estas pueden conllevar unconsiderable afán de venganza - especialmente si la separación estáprovocada por un triángulo.A menudo el niño acabe sintiéndose como un balón de fútbol en un partidoparticularmente agresivo. Un padre - especialmente si él o ella es eltraicionado- puede intentar reclamar la custodia del niño, sutil oabiertamente, para herir al traidor. Hay ciertos guiones que parecen leídospor mucha gente. Por ejemplo: "Tu padre me dejó porque era un bastardo. Eraincapaz de amar. No nos quería a ninguno de nosotros, de otra forma no sehabría ido con esa mujer". El mensaje para un niño de sexo masculino sería:"Espero que tú no te parezcas a él cuando crezcas". El mensaje para una niñasería: "Espero que cuando crezcas no te cases con alguien como él". Estosmensajes no tienen que ser necesariamente hablados. Pueden comunicarsemediante un martirio y una miseria continuas. El traicionado, cuando lospadres se separen, tendrá normalmente un gran poder sobre la psique del niñoa causa de la compasión que él o ella provocan en el niño. Los niños noestán equipados para salirse de la lucha y observar objetivamente laseparación. Debe ser la culpa de alguien, bien la propia o bien la de lospadres. YH los niños tampoco se atreven a rechazar esos mensajes, porqueestán aterrorizados de enfadar al padre que es ahora el único que va acuidarles. En nuestra sociedad, cuando los padres se separan, la madrenormalmente se queda con el niño - aunque ésta no sea la mejor solución paraese niño en particular desde el punto de vista psicológico. Hay muchosejemplos en los que el padre podría estar emocionalmente mejor equipado paraeducar al niño, pero los juzgados no lo ven de esa manera. La madre tieneque ser excesivamente atroz para que le quiten a su hijo. Si los padres noestán casados, los derechos del padre pueden ser inexistentes a la hora deque le puedan conceder el derecho de visita. Uno bien puede cuestionarse siun padre realmente se merece que le arrebaten a su hijo y le pongan en sucontra solamente porque ha traicionado a su mujer pero los triángulos tienenuna manera de general consecuencias emocionales muy desagradables quecontinúan a través de las generaciones y alimentan más triángulos.Las permutaciones de la ceguera humana son muchas y variadas, y los padresdivorciados o separados - o incluso aquellos que siguen viviendo juntos peroestán emocionalmente alienados - generalmente exigirán que el niño elija auno o a otro. El amor por el otro padre puede ser negado, reprimido,silenciado. Esto es terriblemente humano. Si nos hiere alguien,encontraremos difícil de soportar que otra persona a la que queremos muestreafecto hacia la que nos ha herido. Si hay oposiciones entre las casas Diez yCuatro en la carta del niño, la propia división interna de éste actúa enconnivencia con la división de los padres. He visto muchos ejemplos a lolargo de los años en los que la persona ha tenido que negar un gran amor quesentía por uno de los padres en estas circunstancias. La persona puedeincluso creerse esta negación. Cuando nos encontramos a Venus, la Luna,Neptuno, el Sol o Júpiter en la Cuarta o en la Décima casa, sabemos que hayun vínculo poderosamente positivo con el padre, aunque la relación haya sidomuy difícil. Si algunos de esto planetas están en la Cuarta, es probable quedescriba sentimientos fuertemente positivos e incluso idealizados hacia elpadre. Pero si ha habido una ruptura y el padre se ha ido - o si hayoposiciones de planetas en la Diez, incluso aunque no se haya ido- a lapersona puede resultarle imposible ser consciente de esos sentimientos. Laambivalencia puede ser demasiado dolorosa, y el sentimiento de deslealtadhacia la madre puede ser demasiado grande para soportarlo. Quizás el padrese haya ido a causa de otra relación. Quizás se case de nuevo y tenga máshijos. Entonces el problema se agrava, porque los propios celos del niño sesuman a los de la madre y esto hace que el vínculo emocional con el padresea casi imposible de reconocer. La relación se destruye, y el niño, que yaha crecido, dice "Oh, no he visto apenas a mi padre desde el divorcio. Tengopoco que ver con él. Le veo de vez en cuando, pero no tenemos una verdaderarelación". Todos los sentimientos positivos de amor han sido enterrados,porque no sabemos enfrentarnos bien a las lealtades divididas. Lossuprimimos porque tenemos que sobrevivir psicológicamente; y tenemos quevivir con nuestra madre.Si hay planetas en la Cuarta que sugieran amor e idealización, y los padresse separan, los sentimientos reprimidos hacia el padre pueden alimentarposteriores triángulos. Esto es aplicable a ambos sexos. No deberíasorprendernos que una mujer que provenga de este tipo de entorno familiar,con este tipo de configuración de carta, acabe jugando a ser Instrumento deTraición y se arroje en brazos de un hombre casado. Igualmente, puedeencontrarse siendo la traicionada, casada con alguien igual que su padre. Opuede convertirse en la Traidora como una defensa, porque ha decidido noacabar como su madre. Un hombre con el mismo entorno y carta natal puedeacabar eligiendo inconscientemente a una mujer como su madre y entonces,ante su horror, encontrarse a sí mismo en los zapatos de su padre. Untriángulo puede ser inevitable porque cuanto más inconscientes sean lossentimientos hacia el padre amado y perdido, más posibilidades habrá de queemerjan posteriormente en una relación adulta.Estos sentimientos inconscientes pueden también cruzar sexos. No se limitannecesariamente a mujeres que buscan al padre perdido en otros hombre, uhombres que se encuentran en la misma situación que sus padres. Un hombreque haya perdido a su padre y que tenga a Venus, a Neptuno o a la Luna en laCuarta, puede buscar las cualidades del padre en las mujeres. O si es gay,puede buscarlas en otro hombre. Necesitamos pensar en estas dinámicas nodesde una perspectiva de rígidas demarcaciones sexuales, sino como unamanera de intentar sanar una herida. También, reflejan nuestros esfuerzospara contactar con cualidades arquetípicas en nuestras relaciones adultas,cualidades que primeramente vislumbramos en uno de nuestros padres y que, enúltima instancia, necesitamos encontrar en nosotros mismos. Puesto quecargamos con algo no resuelto y sin sanar, podemos recrear fielmente elmatrimonio de nuestros padres. Entonces nos encontraremos en el mismotriángulo, en cualquiera de las tres partes, con uno o ambos sexos. Estasdinámicas subyacentes parecen muy obvias cuando empezamos a pensar en ellas.La dificultad radica en pensar sobre ellas cuando estamos en medio deltriángulo. Es muy fácil si somos el astrólogo o en psicoterapeutaimparcial - si es que existe realmente algo como una persona totalmenteobjetiva- o incluso el amigo con una cierto nivel de conocimientopsicológico. Podemos ver claramente las raíces familiares de muchostriángulos adultos si somos observadores, pero es extremadamente difícil dever cuando estamos envueltos en ellos. Y cuando más inconscientes seamos delas dinámicas relativas a nuestros padres, más posibilidades tiene eltriángulo de ser emocionalmente compulsivo, y más difícil será verloclaramente.Aunque lo veamos, estaremos limitados, porque tenemos que experimentar algo.No podemos sanar nada solamente mediante el ejercicio de la razón. Pero lasemociones que el triángulo lleva a la superficie pueden cambiar, y elresultado puede ser muy diferente, si no externamente, sí internamente. Lotriste acerca de los triángulos es que todo el mundo pierde. Tarde otemprano, en un nivel o en otro, las tres personas resultarán heridas. Mismosi el Instrumento de la Traición tiene éxito al romper una relación yaexistente y "consigue" al objeto amoroso por el que ha estado luchando, setrata de una victoria pírrica. El Traidor tiene que elegir al final, yaunque algo haya ganado, también ha perdido algo. Y la victoria no es menospírrica para el Traicionado que consigue "traer de vuelta" a la parejainfiel. Hemos experimentado nuestro poder Edípico e invertido la derrotaEdípica original que sufrimos en la infancia. Pero ¿qué es lo que realmentehemos ganado, y con lo que vamos a vivir después? El resentimiento pareceinevitable, no importa qué lugar del triángulo ocupemos. Si somos elInstrumento de la Traición, hemos conducido a alguien a tener que tomar unadecisión dolorosa y, a menudo habrá un montón de sufrimiento, no sóloemocional, sino también financiero, y además habrá resentimiento. Perotodavía es más importante el hecho de que, si permanecemos inconscientes, nohemos hecho nada para sanar la escisión interna que subyace bajo eltriángulo. Sólo hemos conseguido una solución externa. Nada ha cambiadorealmente.Inseguridades que generan triángulos - Saturno y QuirónHay otra consecuencia de los triángulos familiares, la alineación potencialentre uno mismo y otros del mismo sexo. Una batalla Edípica sin resolverpuede acarrear una pérdida de confianza en la propia sexualidad. Si seprodujo una situación de intensa rivalidad y competitividad con el padre delmismo sexo, inevitablemente tendrá sus efectos sobre nuestras amistades y lamanera en la que interactuamos posteriormente con nuestro propio sexo. Siuna mujer tiene una madre que es una rival insuperable, y en cuyas manos hasufrido una derrota dolorosa y humillante durante la infancia, la confianzaen su feminidad puede verse deteriorada. Y puesto que no confía en sí misma,tampoco confiará en otras mujeres. Todas ellas parecerán tener el poder de"llevarse" a aquellos que ama. Esta desconfianza hacia el propio sexo puedeser muy aguda. Una mujer puede tener una maravillosa amistad con otra mujer,y entonces conoce a un hombre realmente adorable y mantienen una relación y¿qué es lo que ella hará a la hora de presentar su pareja a su amiga? Eltrasfondo de ansiedad y sospecha puede dificultar mucho las cosas e,inconscientemente, ella puede prepararse para la traición. Puede queseleccione inconscientemente como amigas a aquellas que actúan susconflictos no resueltos con su madre, porque tienen conflictos no resueltoscon sus madres. Lo mismo se puede aplicar a los hombres. Si un hombre haexperimentado una situación de competitividad destructiva con su padre,entonces en cualquier relación posterior en la que se involucre, elsentimiento de rivalidad siempre va a levantar cabeza, porque otros hombresiempre parecerán rivales potenciales. Uno debe permanecer en guardia todoel tiempo. Esto no es posesividad en el sentido ordinario de la palabra. Susraíces son bastante diferentes.Los emplazamientos en los que Venus está aspectando a Saturno o a Quirónpueden contribuir a esta dinámica, no porque sean Edípicos en sí mismos,sino porque reflejan ciertas inseguridades acrecentadas por el triángulofamiliar. Marte aspectando a Saturno y a Quirón pueden reflejar tambiénprofundas inseguridades sexuales que han sido agravadas por triángulosfamiliares conducen a sentimientos de derrota. Este tipo de aspectos puedenimpulsar posteriormente a la repetición del fracaso, o a un intentdo desanar la herida demostrando la propia potencia sexual mediante triángulos.No hay una única pauta astrológica que describa la propensión a lostriángulos, pero hay bastantes combinaciones diferentes que pueden describirdistintas imágenes y respuestas de los padres, y diferentes maneras dereaccionar a la natural e inevitable fase Edípica de la infancia.Venus-Saturno y Venus-Chirón no provocan que una persona se sienta atraídapor los triángulos, pero describe una conciencia profunda e innata de loslímites humanos que, en la infancia, cuando no existe una comprensión realde lo que esto podría ofrecer de un sentido positivo, puede hacer que elniño se sienta inadecuado y herido. La pérdida o alineación de un padreamado se atribuirá al propio fracaso, y más tarde en la vida uno puedesentir que no puede "mantener" una pareja porque siempre habrá un rival quele apartará de su lado.Las experiencias Edípicas a menudo aparecen como un estallido hacia la mitadde la vida, porque los planetas están efectuando sus ciclos en esa época -Saturno, Neptuno y Urano- pueden desencadenar configuraciones que nosconectan con problemas de la infancia. Hay una gran cantidad de vida novivida implorando expresarse bajo el grupo de planetas que transitan duranteeste tiempo, y los triángulos familiares sin resolver que han conseguidopermanecer enterrados pueden estallar porque están cargando con vidapsíquica no vivida. Pero depende de lo poderoso que sea el conflicto. Puedesalir a la luz mucho más tarde. Hay personas que experimentan triángulosdesde sus primeras relaciones. No todos los triángulos tienen raíces en lospadres, y estas raíces implican también algo más profundo. Podemos imaginarqué podría ser más profundo que la dinámica Edípica, pero según se cree Jungdijo una vez que incluso el pene era un símbolo fálico. Si existe una pautafamiliar sin resolver, como los temas Venusinos que hemos estado analizando,ahora es una buena oportunidad para irrumpir en la vida exterior de unapersona bajo los tránsitos apropiados. Para algunas personas, esa es laúnica manera posible de sanar o resolver. Pero detrás del problema de lospadres está el problema arquetípico - ¿por qué buscamos el amor de uno delos nuestros padres en particular, y que simboliza el padre para nuestrapropia alma? Esto va inevitablemente unido a lo que necesitamos desarrollaren nosotros mismos - nuestro propio destino.Hacia la mitad de nuestra vida, si existen pedazos importantes de nosotrosmismos que no se han desarrollado, aparecerán de repente, especialmente bajola oposición de Urano a su lugar natal. Y a menudo, el primer lugar en elque nos encontramos estos trozos ocultos de nosotros mismos es en otrapersona. Es la forma más característica en la que la psique llama a lapuerta y pide integración. Esta necesidad de convertirse en algo más de loque uno realmente es puede comenzar con una súbita atracción. Los trozos novividos de nosotros mismos pueden aparecer también en un rival.Sorprendentemente, el rival puede ser más importante a nivel psicológico quela persona contra la cual uno está luchando. Pero si no ha habido patronesde triángulos anteriormente, la erupción de uno en la mitad de la vida noimplica necesariamente un problema de familia no resuelto. Y en el caso deque así fuera, el problema tiene que ser analizado en un contexto másamplio.Triángulos que implacan vida no vividaLlegamos ahora a la cuestión de lo que realmente podría subyacer bajo ladinámica de los triángulos - bajo los patrones, defensas y luchas de poderrelacionadas con los padres, así como otras razones aparentemente "causales"de que los triángulos aparezcan en nuestras vidas. Creo que hay siempre unelemento de vida no vivida en todo triángulo, y por varias razones a vecesparece que seamos incapaces de descubrir esa vida no vivida si no esmediante el extremo stress emocional que los triángulos generan. La traiciónes una experiencia arquetípica que constituye nuestro principal instrumentode maduración. Esto no significa que todos necesitemos convertirnos encínicos amargados. pero hay algo importante en reconocer cómo nuestrasfantasías de lo que consideramos deberían ser la vida y el amor nos evitacrecer y convertirnos en auténticos miembros de la familia humana.La traición es el medio mediante el cual se puncionan y se reconocen estasfantasías. Intentamos incluirnos a nosotros y a otras personas en nuestromundo de fantasía para compensar el dolor de la infancia. Puesto que todaslas infancias son dolorosas, los razonamientos ingenuos que llevamos encimatambién son arquetípicos, y reflejan un mundo infantil alternativo querecuerda al Edén en su inocencia y en el estado de fusión con el padredivino. La serpiente en el Jardín es una imagen de este papel arquetípico detraición, que es inherente al estado de inocencia y tarde o temprano emergepara destruir nuestra fusión.No hay ninguna fórmula para enfrentarse al dolor de la traición. Pero unaperspectiva arquetípica puede ayudarnos a ver las cosas de otra manera,aunque no podemos hacer que el dolor desaparezca mediante la explicación ola imaginación. No hay remedio para este tipo de dolor. Pero hay unadiferencia entre el dolor ciego y el dolor que va acompañado deentendimiento. Este último tiene un efecto transformador. Cuando no hayconsciencia, los triángulos tienden a repetirse a sí mismos - diferentespersonajes, un mismo guión. Algunos triángulos son realmentetransformadores. Acaban con un viejo patrón de conducta, y la nueva relaciónes genuinamente mucho más feliz y más satisfactoria. O el triángulo sirve alpropósito de liberar energía, liberar potenciales internos, e incluso si laantigua relación se restablece, o se acaba por no estar con ninguna de laspartes, todo ha cambiado. Pero seguimos siendo nosotros mismos, y por muchoque intentemos reorganizar nuestra vida exterior, si un problema interno noha sido resuelto, las mismas pautas de conducta empezarán a emerger en lanueva relación. La compatibilidad puede ser más grande con otra pareja, perouno todavía debe tratar con su propia psique.Un triángulo puede ser como un gran trígono en una carta. La energía circulasin parar; vuelve sobre sí misma y no alimenta otra cosa en la vida de uno.Dentro de los triángulos, las tres personas tienden a proyectar elementos desí mismos sobre el otro. El triángulo mantiene estás proyecciones en sulugar, y puede haber una fuerte resistencia al cambio. Incluso podríamosdecir que el triángulo se forma porque hay una resistencia a cambiar, asíque cualquier cosa que esté buscando expresión desde dentro va a volver acasa de nuevo. La energía psíquica se libera, ya sea a través de la muerte ode la renuncia voluntaria a una persona. El tiempo de todo esto no esaccidental. En una o dos o incluso tres de las partes, los problemasinconscientes han llegado finalmente a un punto desde el cual pueden serintegrados, incluso si esto se expresa simplemente dejándolo ir. En elmomento en que empecemos a hacer esto, las proyecciones empiezan a volverseconscientes. No creo que el verdadero perdón pueda llegar de otra manera. Esun tipo de gracia. No puede ser creado mediante un acto de voluntad. Es muytriste oír decir al traicionado "Te perdono", no porque lo sienta realmente,sino para hacer que la pareja vuelva. En el fondo no hay perdón enabsoluto - aunque esto no sea enteramente consciente- y el castigo puedeseguir. El perdón sólo puede venir de un reconocimiento de la propiacomplicidad dentro del triángulo -cualquiera que sea el papel de uno- y laaceptación de las propias proyecciones. Antes de eso, el perdón no esrealmente posible. Sólo parece emerger de algo que ha sido genuinamenteintegrado en uno mismo. El proceso total es transformador. No podemosmanufacturar el perdón si hemos sido traicionados - ni podemos fabricarlopara nosotros si somos los traidores. Lo único que podemos hacer es trabajarpara integrar lo que pertenece a nuestra propia alma.En el caso de el padre Saturnino que rechaza, y luego aparece en eltriángulo como una pareja fría que rechaza, esto puede tener algo que vercon su propia necesidad de establecer límites. Si observamos estaexperiencia fundamentalmente Saturnina desde una perspectiva más objetiva,¿qué es rechazo al final, excepto otra persona dibujando límites queconsideramos intolerables? Puede ser nuestra propia falta de límites lo quenos atraiga a un triángulo donde somos los traicionados, rechazados por unapareja Saturnina que dice "No puedo soportar esta claustrofobia emocional.Quiero separarme". O podemos ser los traicionados, saltando de una parejacuyas necesidades emocionales parecen opresivas pero que secretamentereflejan nuestra propia incapacidad para hacerle frente a la soledad. Lasduras y dolorosas lecciones que vienen de este tipo de experiencias sonlecciones acerca de lo que no se ha desarrollado en nosotros. Pero quizátengamos que descubrir nuestras pasiones primarias si Plutón está en alDécima o en la Cuarta. Podemos desvincularnos de esto al principio, y decir"Mi madre era terriblemente manipuladora" o "Mi padre era tan controlador".¿Por qué las personas se vuelven manipuladoras y controladoras? Si alguienestá expresando las cualidades plutonianas en una relación, no lo haceporque sea divertido; lo hace porque la relación se equipara con lasupervivencia, y hay una necesidad desesperada de asegurarse de que el amadopermanece cerca. Plutón se moviliza cuando uno se siente amenazado. La gentese vuelve manipuladora porque están aterrorizados de perder al objeto de suamor. Ese objeto amoroso constituye su supervivencia, y la manipulaciónparece el único camino posible para asegurar la continuidad de la relación.Todos somos capaces de esto, si nos dan el nivel adecuado de compromiso y elnivel adecuado de amenaza. Si negamos estos atributos plutonianos y losmantenemos firmemente proyectados sobre el padre, Plutón puede convertirseen un triángulo. Entonces nosotros mismos tenemos que descubrir cuanposesivos podemos llegar a ser. O bien conseguimos una pareja profundamenteposesiva. Podemos llegar tan lejos como para decir "Ah, sí, he elegido aalguien igual que mi madre/padre". Esa es una pieza útil de introspección,pero es sólo el comienzo. Esta cualidad posesiva en el padre está descritapor nuestro Plutón en casa Cuatro o en Diez. Todavía debemos descubrirla ennosotros mismos. A menudo sólo descubrimos que tenemos a Plutón mediante laexperiencia de la traición. Es sólo un espacio en blanco en la carta hastaque el triángulo lo desentierra, entonces de pronto encontramos a nuestroPlutón por primera vez. Descubrimos que sentimos apasionadamente, quenecesitamos intensamente, que la desesperación puede hacernos traidores ymanipuladores, y que el control puede parecer la única forma de sobrevivir.Este proceso de autodescubrimiento puede ser una experiencia aterradora yhumillantes, pero nos permite llegar a ser lo que realmente somos.La integración psíquica es la teología de los todos los triángulos. Inclusosi los planetas exteriores están involucrados en triángulos relacionados conlos padres, aquello a lo que estamos vinculados tan profundamente en elpadre es verdaderamente algo que pertenece a nuestra propia alma. Este"algo" puede significar nuestro tramo final más allá de los límitespersonales y puede permitirnos un mayor y más profundo nivel de realidad ennuestras vidas, sin embargo está conectado con nuestro propio viaje vital.Cuando vemos símbolos astrológicos que primero experimentamos a través delos padres y más adelante a través de los triángulos en los que la mismaexperiencia se repite a sí misma, hay algo dentro de nosotros que necesitaser vivido, y seguirá volviendo hasta que encontremos un modo de vivirlo.Los planetas con rasgos distintivos relacionados con los padres en la cartano sólo describen estas pautas. Describen dimensiones no vividas denosotros, especialmente cuando están en conflicto con el resto de la carta.Incluso si el padre encarna al planeta de una forma creativa, sigue siendonuestro planeta, y pertenece a nuestro propio destino. Un planeta en laCuarta o la Décima, o en mayor aspecto con el Sol o la Luna, puede no serrepresentado por el padre, pero puede ser parte de lo que experimentamos através del padre. Si el padre no ha vivido creativamente el patrónarquetípico simbolizado por el planeta, es más difícil de comprender lo queestamos haciendo. Y por este motivo podemos no darnos cuenta de lo que nosencontramos a través del triángulo que aparece más adelante en nuestra vida.No es solamente un complejo inacabado, aunque ese elemento puede serimportante de explorar. Es, en última instancia, el propio planeta de uno, ypor ello algo que pertenece al propio alma. Es parte de nuestra herenciaPsicológica, pero tenemos que pulirlo. Incluso los triángulos que aparecencomo abiertamente Edípicos también tienen que ver con nuestra propia vidainterna, porque lo que amamos u odiamos en el padre es algo que nospertenece a nosotros. Pero tenemos que encontrar nuestra propia forma devivirlo.© Liz Greene, Apollon / Astrodienst AGTraducción al Español: Beatriz Alicia Gomez Medina
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El eterno triángulo, por Liz Greene
Disponible en el libro:Liz Greene:Relationships and how to survive them.Primer Parte: La carta compuesta, Segunda parte: El eterno triánguloCPA Press, London.
Apollon, Abril 1999.___


EL ETERNO TRIÁNGULO


por Liz Greene
Liz Greene tiene el don de escribir acerca de las áreas más complejas yoscuras de la vida con una brillante y cáustica claridad, y una apreciacióncomprensiva de que siempre hay dos caras de una misma historia. En esteartículo, explora uno de los patrones de la conducta humana más espinosos,aquellas relaciones en las que hay tres caras.Las relaciones triangulares son una dimensión arquetípica de la vida humana.De una forma u otras, nunca escapamos de ellas. De hecho tendemos amanejarlas bastante mal cuando aparecen en nuestras vidas. Esto escomprensible, porque los triángulos normalmente evocan emociones muydolorosas, sin importar en qué lugar del triángulo nos encontremos.Tendremos que hacer frente a sentimientos como los celos, la humillación yla traición. O tendremos que vivir con la sensación de ser traidores odeshonestos, o de estar haciendo daño a alguien. Podremos sentir todos estossentimientos a la vez además de tener la convicción de ser un fracaso. Lasemociones implicadas en relaciones triangulares son a menudo terriblementeangustiosas y afectan a la autoestima. Porque los triángulos nos enfrentan aemociones muy difíciles, y a menudo nos encontraremos intentando culpar aalguien de la presencia de un triángulo en nuestras vidas. Bien nos culpamosa nosotros mismos o bien culpamos a una de las otras dos personas. Pero lostriángulos son en efecto arquetípicos y, si tenemos alguna duda sobre suuniversalidad, sólo tenemos que leer la literatura de los últimos tres milaños. Todo lo arquetípico nos regala un mundo de pautas con un sentido y uninteligente desarrollo interno. Hay algo en la experiencia del triángulo quepuede convertirse en uno de nuestros más poderosos medios de transformacióny crecimiento, a pesar de lo desagradable y doloroso que es. La traición,sin importar si uno es el traidor o el traicionado, nos produce algo quepotencialmente puede ser de enorme valor.Nada acontece en nuestras vidas si no está conectado de alguna forma connuestro viaje individual. Esto no implica culpa o causalidad, pero sí unprofundo significado que puede ser transformador para todo individuodispuesto a buscar ese significado. Cuando un triángulo acontece en la vidade uno, es por algo. Si elegimos reaccionar únicamente con rabia y amargura,es nuestra elección.Pero también podríamos elegir hacer del triángulo un trampolín para unaauténtica búsqueda psíquica. Este es particularmente difícil porque laexperiencia de humillación revive normalmente todos los mecanismos dedefensa de la infancia, y es muy difícil moverse desde esas respuestasprimarias a una perspectiva más neutral. Como astrólogos, podemos pensar quebien vale la pena explorar si hay alguna pauta en la carta que puedapredisponernos al triángulo, o si hay razones profundas por las que unindividuo se ve involucrado en un triángulo, por iniciativa propia o porelección de otra persona; y porqué algunas personas son más propensas a lostriángulos que otras. También podríamos considerar los posiblesacercamientos que puedan ayudarnos a trabajar con triángulos de una formamás creativa, lo cual requerirá observarlos de un modo psicológico ysimbólico.La universalidad de los triángulosHay muchos tipos de triángulos, y no todos implican una relación sexualadulta. Aunque nos limitásemos a los triángulos sexuales, nos encontraríamoscon diferentes variedades. Los triángulos sexuales no siempre están hechosdel grandioso material dramático de Tristán e Isolda. En algunos triángulosamorosos adultos, las tres partes son fijos. Hay una pareja y una tercerapersona involucrada con alguien de la pareja, y no hay ningún movimiento enel triángulo. Es estático y puede durar muchos años, hasta que uno de lostres integrantes muere. En otros triángulos amorosos, una de las partescambia constantemente. Un individuo puede practicar adulterio en serie - aveces, como en el caso de John F. Kennedy, con una increíble índice decambio. Pero ambas situaciones son triángulos, aunque tendamos a dar mayorvalor romántico a las primeras; y ambas evocarán el mismo espectro deemociones arquetípicas.Además de los triángulos en los que existe una implicación sexual concualquier combinación de los dos sexos, hay otros muchos tipos detriángulos. Los más importantes son los que implican a padres e hijos. Lostriángulos también pueden involucrar amistades. Más complejos son lostriángulos que implican a compañeros no humanos. Un miembro de la parejapuede sentirse celoso y traicionado por la dedicación del otro al trabajo,al compromiso artístico o al desarrollo espiritual. Estos triángulos puedenprovocar exactamente el mismo sentimiento de celos que los de los de tiposexual. Cuando uno se adentra en un espacio creativo, de alguna forma ha"abandonado" a la persona con la que vive, y esto puede crear unos celosenormes en uno de los miembros de la pareja. El proceso creativo es un actode amor, y posiblemente ésta es la razón por la que tradicionalmente se diceque la casa Cinco rige a ambos. Si uno ama su propio trabajo, esto puedeocasionar unos celos tremendos. Hay incluso triángulos que involucran amascotas. Esto puede sonar absurdo, pero una persona puede sentirseextremadamente celosa, herida, confusa y abandonada porque su pareja estáprofundamente unida a su gato o perro - aunque uno no desee admitir talessentimientos en público. Aparentemente todos estos diferentes tipos detriángulos no tienen relación entre sí. Lo único que tienen en común es queestán formados por un tipo de amor, que, en un triángulo, deja de serexclusivo. Y cuando tenemos que compartir el amor de alguien, ya sea conotra persona o con algo intangible como la imaginación o el espíritu,podemos sentirnos traicionados, degradados y desconsolados.Este pequeño diagrama es un cuadro simplista de las tres partes deltriángulo. De momento hemos dejado aparte los significadores astrológicos.Algunas personas experimentan sólo una de las tres partes a lo largo de suvida, mientras que algunas experimentan las tres.El traidor es la persona que aparentemente elige involucrarse en eltriángulo. Uso el término "aparentemente" porque no siempre se puede estarseguro de cuán consciente es esta elección, así como tampoco se puede estarseguro de cuánta connivencia existe entre el traidor y el traicionado. Sealo que sea lo que esté actuando bajo la superficie, el traidor es un almadividida. Hay un amor, atracción o necesidad por dos cosas diferentes. Lamayoría de nosotros da por hecho que el amor debería ser exclusivo, aunqueen un nivel consciente profesemos una perspectiva más liberal. A causa delos valores de nuestra herencia Judeocristiana, nos han educada para creerque si nuestro amor no es exclusivo, no es amor, y entonces ya no somos"buenas" personas. Hemos fracasado, o bien somos egoístas e insensibles. Poreste motivo, cuando experimentamos esta profunda división interna, es muydifícil hacerle frente. Es mucho más fácil para el que traiciona sacar unalista de justificaciones de porqué él o ella está cometiendo un acto detraición. Normalmente no oímos decir al que traiciona "Estoy dividido. Estoypartido por la mitad". Lo que solemos oír es: "Mi pareja me está tratandomuy mal. Él/Ella no me da A, B, C y D, y yo necesito todas esas cosas paraser feliz. Por ese motivo tengo una excusa para buscar a otra persona".La siguiente parte del triángulo es el traicionado, que aparentemente es lavíctima inocente de la incapacidad del traidor para amar de forma exclusiva.También aquí he utilizado el término "aparentemente" porque, una vez más,puede haber alguna duda sobre la complicidad inconsciente que se juega eneste rol. Las tres partes del triángulo son secretamente intercambiables. Noson tan diferentes como pueden parecer a primera vista. Pero el traicionadogeneralmente cree que él o ella es leal, y que es la otra persona la queestá siendo desleal. Es otra persona la que ha iniciado el triángulo.Normalmente pensamos que el traicionado es quien peor lo pasa de los tres,porque es la persona que generalmente exterioriza todo el dolor, los celos ylos sentimientos de humillación.En último lugar, como tercera parte del triángulo, está el Instrumento de laTraición. Es la persona que aparentemente entra en una relación ya existenteentre dos personas y amenaza con destruirla o cambiarla. Esta parte deltriángulo suele tener mala prensa, y se la ve como a un ave de rapiña, comoa alguien que se lleva el don más preciado de alguien. Si alguna vezocupamos este lugar, recibiremos muy poca comprensión, y absolutamenteninguna por parte de aquellos que tienen relaciones estables y que sientenel viento frío de su posible futuro. De hecho, el Instrumento de Traiciónpuede sentirse como una victima, y puede ver al traicionado como al ave derapiña. Podemos empezar a vislumbrar la identidad secreta entre estas dospartes del triángulo. Hay personas que se mueven alrededor del triángulo yexperimentan las tres partes a lo largo de sus vidas, a veces en más de unaocasión. Otras personas experimentan exclusivamente una de las tres partes ysiempre son traicionadas en sus relaciones, o siempre juegan a ser el quetraiciona. O siempre son Instrumento de Traición involucrándose una y otravez con personas ya comprometidas.También podríamos agrupar los triángulos en cuatro grupos básicos. Estospueden coincidir con configuraciones astrológicas características o, enúltimo término, estar asociadas a ellas. Está el omnipresente triangulofamiliar, al que está dedicado este artículo fundamentalmente. También haytriángulos de poder y triángulos defensivos. Estas dos variedades detriángulos no están realmente separadas, pero sí tienen ligeras diferencias.Ambas tienen un sabor característico, y las razones de su aparición en lavida de uno pueden no estar totalmente enraizadas en el entorno familiar. Untriángulo defensivo sería, por ejemplo, un hombre o mujer que necesitaformar una relación adicional fuera de su pareja establecida a causa de sussentimientos de profunda inadecuación. Estas personas pueden tener una graninseguridad y temer que si se comprometen demasiado, y ponen toda la carneen el asador, se volverán demasiado vulnerables; y entonces el rechazo seríacompletamente intolerable. El triángulo se crea entonces como mecanismo dedefensa. Si son abandonadas por una de las dos personas, siempre les quedarála otra. Esto no suele ser consciente, pero es un poderoso factor motivadoren muchos triángulos.Existen triángulos en búsqueda de lo imposible. Éstos pueden coincidir contriángulos familiar, así como con triángulos defensivos y de poder. Pero hayun ingrediente especial en la búsqueda de lo imposible, y es que a menudo lamotivación más profunda es artística o espiritual. A veces, cuando buscamosun amor imposible, tiene poco que ver con seres humanos. Pero podemostraducir nuestros deseos creativos o místicos en la persecución de aquelloque no podemos tener. En este sentido nos abrimos a una dimensión de lapsique que tiene más que ver con las fantasías creativa que con lasrelaciones. La "musa" del artista rara vez es su mujer o su marido. Estetipo de triángulo puede incluir elementos pertenecientes a antiguasdinámicas familiares, y puede incorporar también motivos defensivos; peronecesita ser entendido desde una perspectiva diferente.El último grupo, los triángulos que reflejan una vida psíquica no vivida,engloba a todos los otros. Cuando profundizamos en los triángulosfamiliares, siempre necesitamos preguntarnos porqué queremos estar tanterriblemente cerca de uno de los padres en particular. ¿Qué significa esepadre para nosotros? ¿Por qué podemos enfrentarnos a la indiferencia de unode nuestros padres y sin embargo necesitamos la fusión absoluta con el otro?Al final, inevitablemente, encontraremos trozos de nuestra propia almalabradas en todas las partes del triángulo - cualquier triángulo, ya estémotivado por dinámicas familiares, poder, mecanismos de defensa o todo lomencionado anteriormente. Hay excepciones, porque siempre hay excepciones acualquier pauta psicológica. Pero lo más importante es que, cuando untriángulo aparece en nuestras vidas, independientemente del lugar en el quenos coloquemos, hay algún mensaje en él acerca de las dimensiones denosotros mismo que no hemos reconocido o vivido. Si una pauta de triángulose sigue repitiendo, entonces hay un mensaje muy fuerte, y necesitaremosescuchar lo que está tratando de decirnos.El triángulo familiarLos triángulos familiares no terminan en la infancia y tienen repercusionesa lo largo de la vida. Si no se resuelven, entraran secretamente en nuestrasrelaciones adultas. Si un triángulo familiar no se sana, podemos recrearlo,una o varias veces, porque esperamos, a un nivel profundo e inaccesible,encontrar una forma para sanarlo o resolverlo. Freud desarrolló la idea deltriángulo Edípico, también conocido como "el romance familiar", en uncontexto muy específico. Según su visión, nos apegamos apasionadamente alpadre del sexo opuesto, y entramos en una situación de rivalidad ycompetitividad con el padre del mismo sexo. Dependiendo de cómo se resuelvaen la infancia el triángulo Edípico -y esto incluye tanto las respuestas delos padres como el temperamento innato del individuo-, nuestras relacionesposteriores se verán inevitablemente afectadas. Si inequívocamente "ganamos"y conseguimos el amor exclusivo del padre del sexo opuesto, sufriremosporque nunca hemos aprendido a separarnos o a compartir. Experimentamos untipo de falso poder infantil, porque sentimos que hemos abatido al rival.Somos todopoderosos, y esto puede abrir la puerta a una posteriorincapacidad para enfrentarse a cualquier clase de desilusión en unarelación. Y, como consecuencia, también se verán afectadas las relacionescon personas del mismo sexo.Si, por ejemplo, un chico ve a su madre y a su padre en conflicto, y "gana"la batalla Edípica al convertirse en el marido suplente de su madre, puedeexperimentar una profunda culpa inconsciente hacia su padre. También, puedeperder respecto por su padre, a quién aparentemente ha apartado de unempujón con gran facilidad. Entonces la imagen paterna del chico podría serla de alguien débil, impotente, y fácilmente vencible; e interiormente puedetemer eso de sí mismo, porque él también pertenece al sexo masculino. Estechico tendrá que seguir afirmando su victoria Edípica más tarde a lo largode su vida convirtiendo a cada amigo masculino en un rival y relacionándoseexclusivamente con mujeres. Este tipo de hombres no conectan con otroshombres, solamente con las mujeres que ya están comprometidas con otroshombres. El vínculo con su madre le habrá costado a este hombre la relacióncon su padre, lo que puede significar que no tenga una imagen masculinainterna a la que recurrir, ni una sensación de apoyo por parte de lacomunidad masculina de su entorno. Este sentido de confianza y de identidadsexual masculina va a depender enteramente de si sus mujeres le aman -ycuanto más, mejor. Este es un lugar muy inseguro y doloroso en el que vivir.Podríamos aplicar la misma interpretación en el caso de una mujer y supadre.Si perdemos totalmente la batalla Edípica -y la palabra clave aquí es"totalmente"- también sufrimos. Una derrota Edípica absoluta constituye unahumillación que puede hacernos perder la confianza en nosotros mismos. Con"absoluta" quiero decir que el niño siente que no ha conseguido contactoemocional de ningún tipo con el padre amado, y a esto le sigue un profundosentimiento de fracaso. El individuo entonces no puede acercarse al padre,quien puede ser incapaz de ofrecer una respuesta emocional positiva a suhijo o hija. O bien puede ser que el otro padre siempre esté en medio. Másadelante en la vida, tal derrota emocional puede generar un sentimientopersistente de inadecuación e inferioridad sexual. Puede contribuir a muchaspautas de relación destructivas -sin excluir el tipo de triángulo en el queuno está desesperadamente enamorado de alguien permanentemente comprometidocon otra persona. Uno puede convertirse en el infeliz Instrumento deTraición, siempre llamando a la puerta cerrada del matrimonio de su amante.O en el traicionado, repitiendo en vano la derrota Edípica en el papel de lapareja establecida que es humillada por el gran poder de la madre o padrerival. Tanto con la inequívoca victoria Edípica como con la inequívocaderrota Edípica, somos incapaces de establecer una separación psicológicadel padre amado, y una parte de nosotros nunca supera la infancia realmente.Entonces podemos quedarnos atascados en dinámicas de relación repetitivas endonde seguimos intentando "arreglar" mediante un triángulo la dificultadoriginal.Freud pensaba que la resolución más sana del conflicto Edípico es unaespecie de derrota suave, en la que recibimos suficiente amor por parte delpadre amado pero todavía estamos obligados a admitir que la relación denuestros padres es en última instancia irrompible. Entonces podremosaprender a respectar las relaciones entre otras personas, y construir unaconfianza al establecer relaciones más allá del mágico círculo de lospadres. Entramos aquí en el reino de lo que Winnicott llamó "suficientementebueno" - un matrimonio de los padres suficientemente bueno, una relación conambos padres suficientemente bueno, y suficiente amor y amabilidad para quela derrota Edípica pueda estar acompañada de un razonable sentido deseguridad dentro de la familia y un conocimiento de que uno seguirá siendoamado. También es importante que no temamos un castigo por parte del padrerival. Desgraciadamente, muchos padres emocionalmente hambrientos yresentidos en un matrimonio infeliz, castigan a sus hijos por "robar" elamor de la pareja. Necesitamos reconocer que no podemos suplantar a un padrepara tener al otro, pero también tenemos que saber que seremos amados por elpadre que hemos intentado derrocar. Naturalmente, esto es un ideal que pocasfamiliar pueden lograr. Muchísima gente sufre en mayor o menor grado unavictoria o una derrota Edípica excesiva. Lo que realmente importa es lo quehagamos con ella, y la consciencia que tengamos de ella. Y no hay unactivador de la consciencia tan potente como un relación triangular.Hay un valor considerable en el modelo psicológico de Freud, y parece habermuchas situaciones en las que una absoluta derrota o victoria Edípicas estánrelacionadas con una tendencia a involucrarse en triángulos posteriormenteen la vida. Pero hay limitaciones importantes en este modelo de "romancefamiliar". El padre al que nos atamos no es necesariamente el padre del sexoopuesto. El padre puede pertenecer al mismo sexo que el individuo. Lossentimientos Edípicos no son, después de todo, "sexuales" en el sentidoadulto de la palabra, sino que están más relacionados con una fusiónemocional. Al igual que, de hecho, lo están muchos de nuestros sentimientosaparentemente sexuales cuando somos adultos; la sexualidad contiene muchosniveles emocionales que no son siempre conscientes. Una derrota o victoriaEdípica que implique al padre del mismo sexo puede tener repercusionesigualmente dolorosas y también pueden inclinar a posteriores relacionestriangulares. Una persona puede sentirse dislocada de su propia sexualidad,porque el padre amado es un modelo de esa sexualidad y el vínculo esdemasiado débil o negativo para permitir que el modelo sea interiorizado deuna forma positiva. Un hombre puede pasarse la vida intentando ganar el amorde su padre al demostrar lo hombre que es. Entonces establecerá triángulosde forma inconsciente, que no tienen que ver con la mujer con la que seimplique, porque la ambición inconsciente es impresionar a otros hombres -ocastigarlos por el rechazo del padre. Y una mujer puede intentar ganar elamor y la admiración de su madre de la misma manera, castigando a otrasmujeres por el fracaso de su madre a la hora de amarla. El rival en untriángulo adulto puede ser secretamente mucho más importante para elindividuo que le aparente objeto de deseo. Basta escuchar la preocupaciónobsesiva que el traicionado y el Instrumento de la Traición sienten el unopor el otro para reconocer que la situación puede ser psicológicamente muchomás compleja de lo que parece.Pautas edípicas útiles - Venus como rasgo distinitivo de los padresLa carta natal puede decirnos mucho sobre las imágenes que nos hacemos denuestros padres, y las experiencias con las que nos encontramos a través deellas. Cuando miramos una carta, podemos encontrar algunas pautas Edípicasútiles. Las peculiaridades de los padres normalmente aparecen con muchafuerza, y de tal manera que implican las necesidades sexuales y emocionalesde la persona, al igual que la imagen que uno tiene de sí mismo como hombreo mujer. Podemos encontrar planetas en la casa Diez o en la casa Cuatro, queinmediatamente aluden al padre como portador o representante de algo míticoy arquetípico. El hecho de no tener planetas en estas casas no significa queno haya conflictos con los padres, o que no exista una imagen subjetiva queproyectemos sobre ellos. Pero a menudo es más fácil percibir al padre comootra persona, otro ser humano, con sus defectos. Cuando hay planetas enestas casas, los dioses planetarios aparecen con el rostro del padre,llevando la ropa del padre. Una pieza de nuestro propio destino, nuestropropio viaje interior, llega a nuestro encuentro a una edad muy temprana,disfrazado de madre o de padre y transmitido a través de la herenciafamiliar. Aunque esto no es "malo" o "negativo", sí que implica algopoderoso, fascinante y compulsivo acerca de la relación con los padres querequiere un mayor grado de conciencia y un mayor esfuerzo de integración.El hecho de repetir triángulos en la vida adulta va frecuentemente unido alos planetas en las casas Cuatro y Diez. A menudo nos encontraremos conVenus en una de estas casas. Venus describe lo que percibimos como hermoso yde valor, y, como consecuencia, aquello que amamos, tanto en nosotros mismoscomo en los demás. Si un padre aparece en la carta natal como Venus, esepadre va a ser un símbolo de lo que nosotros reconocemos como más hermoso,más valioso y merecedor. Esto en sí mismo no es negativo. Pero puedesignificar que proyectamos nuestra propia belleza y valor sobre el padre, yentonces muchas cosas dependerán de cómo el padre maneja esta proyección.Vemos cualidades y atributos profundamente adorables y valiosas y nosenamoramos del padre porque estamos enamorados de esos atributos. Es deesperar que, cuando maduremos, introyectemos eventualmente estas cosas, yreconozcamos que nos pertenecen a nosotros tanto como a la madre o al padre.Este proceso puede ayudar a crear un vínculo amoroso perdurable entre padree hijo - una valoración mutua del otro por cualidades que comparten. Pero notodos los padres están libres de agendas ocultas en lo que se refiere a sushijos. Si el padre está demasiado hambriento de amor y admiración, él o ellatrabajará inconscientemente para mantener la proyección y seguir siendosiempre Venus a los ojos del hijo. Según el mito, Venus no es famosa por sugenerosidad emocional. Es una diosa vanidosa que se involucra constantementeen triángulos amorosos. Si dejamos la imagen venusiana proyectada sobre elpadre, nunca la reconoceremos en nosotros mismos. Entonces seguiremosbuscando padres suplentes sobre los que colocar esta imagen de todo lo quevalioso y deseable en la vida, y seguiremos encontrando objetos amorososvenusianos que parecen mucho más merecedores que nosotros mismos. O podemosintentar reclamar a Venus jugando a ser ella, enfrentando a un amante contraotro para convencernos de que, a pesar de todo, somos de valor. Allá dóndeVenus esté, amaremos.La rivalidad es una de los atributos más característicos de Venus situado enla casa del padre del propio sexo. Podemos acabar sintiéndonos comoBlancanieves la mayor parte del tiempo. Con Venus en la casa Diez en lacarta de una mujer, habrá una profunda y dolorosa rivalidad entre madre ehija. Desde el punto de vista de la hija, la padre puede aparecer comoalguien muy celoso, aunque estos celos puedan ser expresados encubiertamentecomo una crítica incesante o bien puedan minar sutilmente la confianza de lahija en su propia feminidad. Desgraciadamente, la madre celosa o competitivaes a menudo una realidad objetiva. Pero es el propio Venus en la casa Diez,y el individuo debe reconocer tarde o temprano estos celos dentro de sí.Cuando Venus es una característica del padre del mismo sexo, los atributosvenusino son compartidos por padre e hijo. La diosa del amor arquetípica,que debe ser la más hermosa y mejor amada de todas, es una imagen que hasido transmitida a través de la línea familiar. Esta imagen necesita serexpresada de forma individual y no relegada para siempre a la batalla dequién ganará el objeto amoroso. En este caso el objeto amoroso no será tanimportante como abatir al rival. La rivalidad y la envidia estánestrechamente unidas, y cuando Venus es una característica del padre delmismo sexo, podemos ver cualidades hermosas y envidiables en el padre quenos gustaría que fueran nuestras. Entonces empezamos a competir parademostrar que nosotros también somos Venus - una Venus mayor, mejor y másbella.Los padres pueden sentir también una sensación de amenaza sexual cuando seven frente a un hijo que está creciendo en madurez sexual ante sus ojos.Este sentimiento de amenaza puede estar basado en una mayor concienciasexual. Cuando Venus es un rasgo distintivo de los padres, puede no sersentido únicamente por parte del padre, sino que puede ocurrir en ambos,padre e hijo. Reconocer que esos sentimientos eróticos puedan sercompartidos entre padre e hijo no constituye una excusa para el abuso sexualinfantil. Ni tampoco implica una relación "anormal". Pero los niños puedenser muy seductores, de una manera ingenua. Están "experimentando" susexualidad. No quieren ni esperan una respuesta sexual por parte del adulto,pero necesitan descubrir su propia identidad física y emocionalexpresándosela al padre. Estas cosas son simplemente parte de la vidafamiliar. No son patológicas; son humanas, e intrínsecamente saludables. Laenergía erótica que es parte del proceso de desarrollo de cualquier personadurante la infancia va a ser liberada en la familia porque es el lugarapropiado para que el niño la libere. Además, es natural y conveniente queel padre responda de una forma positiva - aunque no es conveniente que estosea actuado de maneras destructivas. Algunos niños pueden llevar máscantidad de energía erótica que otros; esto puede depender de factores talescomo el lugar en el que estén situados Venus y Marte en la carta natal delniño. De la misma manera, algunos padres pueden ser más susceptibles queotros, y la sinastría entre padre e hijo puede ayudarnos a encontrar laclave de porqué esto es así. Una relación entre los padres razonablementeestable, además de un grado suficiente de consciencia, será importante a lahora de contener este proceso natural sin caer en un triángulo. Una niña conVenus en la casa Cuatro puede tratar de separar a los padres porque el padrees la persona amada con la que comparte sentimientos placenteros y amorosos.Y si el matrimonio de los padres es inseguro, y la madre inconscientementeempieza a comportarse de una manera hostil o competitiva, ¿será su conductasorprendente?Lealtades divididasIncluso en la más feliz y emocionalmente estable de las familias, uno puedesentir un amor profundo y al mismo tiempo una intensa rivalidad con elpadre. Podemos encontrarnos, por ejemplo, con Venus en la casa Cuarta y laLuna en la Diez. Este es el caso de la carta del Príncipe Carlos deInglaterra, que nos ha ofrecido uno de los más famosos triángulos de losúltimos tiempos. Con semejantes configuraciones puede ha ver una fuerteidentificación con el rival. El niño puede encontrarse siendo el traidor yel Instrumento de Traición al mismo tiempo. Esto no le llevará a sentirsebien consigo mismo, así que probablemente acabará por reprimir algo. Eljoven ego simplemente no puede enfrentarse a tal ambivalencia. Si la personaexpresa a Venus en la Cuarta, con toda su implicación de amor hacia elpadre, acabará hiriendo y traicionando a la madre. Y si la Luna está en lacasa Diez, ¿cómo puede la persona hacer esto a alguien con cuyossentimientos se siente tan identificado? Entonces Venus puede ser reprimido,y más adelante en la vida uno puede acabar en un triángulo sin entender lasantiguas pautas que lo están alimentando. También pueden reprimirse lossentimientos hacia la madre. Uno puede convertirse en un "destrozamatrimonios", como solían llamarlo en la época en la que todavía habíamatrimonios. Un "destroza matrimonios", psicológicamente hablando, es unapersona que invade una relación estable, no sólo por su auténtico afecto ydeseo hacia el objeto amoroso, sino también porque hay una necesidadcompulsiva de adoptar el papel del rival con quién uno se identificasecretamente - o literalmente convertirse en él.Es muy difícil admitir tal conducta en uno mismo. Si acabamos en el papeldel Instrumento de Traición, nos gustará pensar que realmente nos hemosenamorado de alguien, y el hecho de que ese alguien y tenga una relaciónestable es simple mala suerte. Ha cometido un error y se ha casado con lapersona equivocada, o se ha casado en contra de su voluntad porque había unniño de camino. No importa los razonamientos que nos demos a nosotrosmismos, siempre intentaremos justificar nuestro papel como Instrumento deTraición devaluando la importancia del vínculo ya existente. Esto puederesultar a veces extremadamente ingenuo, y conduce a una desilusión y a undaño importantes cuando se descubre que la esposa o el esposo "no querido"significa mucho más para el amado de lo que uno nunca ha sido capaz dereconocer. También podemos descubrir con horror que empezamos a comportarnosexactamente igual que el rival repudiado a quien en un principio relegamosal cubo de la basura de "él/ella sólo está con ella/él por los niños".Cuando los conflictos de los padres están sin resolver, la necesidad dederribar a una pareja puede ser terriblemente poderosa - especialmente si elrival es un amigo íntimo, lo que facilita recrear los sentimientos deltriángulo familiar original.También podemos ver cosas en el padre amado que no son tan bonitas. Porejemplo, un hombre con Venus en la casa Diez puede tener también unacuadratura Luna-Plutón o una oposición Luna-Saturno, o Venus en conjuncióncon Saturno o Quirón. Estas combinaciones expresan dos imágenes muydiferentes de la madre, una de las cuales es amada y hermosa, y la otra esamenazadora e hiriente. Estos dos atributos tienen a manifestarseposteriormente en la vida como dos personas - el Traicionado y elInstrumento de Traición. Esto es lo que Jung llamó un "anima dividida", o elequivalente masculino -un "animus dividido". Jung estaba bastante preocupadopor las dinámicas psicológicas de esta pauta de comportamiento porque él lasufrió en sus propias carnes. Aunque sus definiciones son algo rígidas ynecesitan una interpretación mucho más flexible, son útiles en cuanto quenos ayudan a comprender porqué necesitamos los triángulos, y porqué las trespartes son secretamente intercambiables. Es posible que las tres personassufran la misma dinámica no resuelta con los padres. La escisión internaparece ser particularmente fuerte y conduce a triángulos compulsivos cuandoopuestos aparentemente irreconciliables aparecen en el mismo padre amado.Hay padres en los que los opuestos no son tan terriblemente opuestos, perohay otros en los que son muy extremos. Estos padres suelen ser fascinantes ya menudo ejercen un gran carisma sexual porque son muy insondables. El padrees bello y amado, pero también dañino, cruel, insensible, devorador o biendifícil de digerir. Es muy duro para la psique humana aceptar estos opuestostan extremos en el mismo paquete, así que uno necesita dos personas a travésde las cuales puede experimentar estos sentimientos ambivalentes. Unaconseguirá ser Venus, y la otra Plutón, Saturno, Quirón, Marte o Urano.Las imágenes de los padres que contienen extremos opuestos pueden facilitaruna propensión a los triángulos en la vida adulta. Nos involucramos conalguien y con el tiempo esa persona comienza a adoptar la imagen de unaparte del padre. Después de unos pocos años de vivir juntos, empezamos adecirnos a nosotros mismos y a nuestros amigos "Mi pareja es tan posesiva,sólo necesito tener un poco de espacio para respirar", y ahí se sienta Venusen la Décima o en la Cuarta, en cuadratura con Plutón. O bien uno dice, "Mipareja es tan restrictiva y tan convencional, sólo tengo que ser libre paraser yo mismo", y ahí se sienta Venus en la Diez con la Luna en oposición aSaturno. Sentimos que nos estamos disfrutando el tipo de relación hermosa,erótica y divertida que esperábamos encontraríamos en la pareja. Entoncesjustificamos al amante que hace el papel de Venus. La escisión se actúa,pero de hecho refleja dos cualidades opuestas que no han llegado a buentérmino en la relación con uno de los padres. Por supuesto tales escisionesconectadas con los padres están, en el nivel más profundo, relacionadas concualidades opuestas que no han sido resueltas dentro de uno mismo. Todos lostriángulos, incluyendo aquellos que surgen del entorno familiar, estánvinculados en última instancia con nuestra propia vida psíquica no vivida.Si fuéramos capaces de reconciliar nuestros propios opuestos, podríamospermitir a nuestros padres ser igualmente contradictorios. No hay nadaextraordinario en un padre que tiene dos caras: la Venusina encantadora yadorable y la Saturnina, retraída, o también la cara demandante de Plutón.Los seres humanos tienen muchas facetas, y lo mismo pueden amarnos queherirnos. Pero podemos encontrar estas contradicciones intolerables ennuestros padres si ellos no pueden enfrentarse a sus propiascontradicciones. Entonces no recibimos ninguna ayuda para aprender aintegrar nuestras contradicciones. Y algunas de ellas, en términosastrológicos, son simplemente demasiado extremas para manejarlas a una edadtemprana. Con esto me refiero a configuraciones que vinculan a Venus o a laLuna con Saturno o Quirón - estas requieren una sabiduría que sólo puedenhacer posibles el tiempo y la experiencia- o con los planetas exteriores,que para un niño son bastante imposibles de integrar a un nivel personal.Familias divididas - oposiciones entre la cuarta y la décimaLos triángulos pueden desarrollarse dentro de la familia mediante laseparación de los padres. A menudo esto se ve retratado en la carta natalmediante oposiciones entre la Cuarta y la Décima. Tales oposiciones noindican necesariamente que los padres se hayan separado, pero suele haberconflicto y separación a un nivel psicológico, si no lo hay a nivel físico.El individuo experimenta a los padres en oposición, y cuando esto ocurrenormalmente nos vemos forzados a tomar partido. Nuestra propia incapacidadpara enfrentarnos a la situación nos empuja a hacerlo, u a veces un padre nopuede evitar el tratar de provocar la lealtad del niño como un arma contrael otro padre. En esta situación lo esencial, como siempre, conlleva unacontradicción dentro del individuo, experimentada primeramente a través delos padres y reflejada en la carta por planetas en oposición, y que enúltima instancia necesitan ser manejadas a un nivel interno. Pero lainconsciencia por parte de los padres puede hacer que este proceso sea máslargo y más duro. Aunque no estemos sujetos a presión por parte de lospadres, es poco probable que podamos enfrentarnos a lealtades divididas auna edad tan temprana. Y en tales circunstancias, haría falta unos padresextremadamente sabios y conscientes, que estuvieran los suficientemente deacuerdo entre ellos para no someter al niño a ningún tipo de presiónemocional. Normalmente, si los padres son tan infelices que tienen quesepararse, no están de humor para mostrarse cooperativos. Las separacionesliberan en nosotros emociones primarias, y estas pueden conllevar unconsiderable afán de venganza - especialmente si la separación estáprovocada por un triángulo.A menudo el niño acabe sintiéndose como un balón de fútbol en un partidoparticularmente agresivo. Un padre - especialmente si él o ella es eltraicionado- puede intentar reclamar la custodia del niño, sutil oabiertamente, para herir al traidor. Hay ciertos guiones que parecen leídospor mucha gente. Por ejemplo: "Tu padre me dejó porque era un bastardo. Eraincapaz de amar. No nos quería a ninguno de nosotros, de otra forma no sehabría ido con esa mujer". El mensaje para un niño de sexo masculino sería:"Espero que tú no te parezcas a él cuando crezcas". El mensaje para una niñasería: "Espero que cuando crezcas no te cases con alguien como él". Estosmensajes no tienen que ser necesariamente hablados. Pueden comunicarsemediante un martirio y una miseria continuas. El traicionado, cuando lospadres se separen, tendrá normalmente un gran poder sobre la psique del niñoa causa de la compasión que él o ella provocan en el niño. Los niños noestán equipados para salirse de la lucha y observar objetivamente laseparación. Debe ser la culpa de alguien, bien la propia o bien la de lospadres. YH los niños tampoco se atreven a rechazar esos mensajes, porqueestán aterrorizados de enfadar al padre que es ahora el único que va acuidarles. En nuestra sociedad, cuando los padres se separan, la madrenormalmente se queda con el niño - aunque ésta no sea la mejor solución paraese niño en particular desde el punto de vista psicológico. Hay muchosejemplos en los que el padre podría estar emocionalmente mejor equipado paraeducar al niño, pero los juzgados no lo ven de esa manera. La madre tieneque ser excesivamente atroz para que le quiten a su hijo. Si los padres noestán casados, los derechos del padre pueden ser inexistentes a la hora deque le puedan conceder el derecho de visita. Uno bien puede cuestionarse siun padre realmente se merece que le arrebaten a su hijo y le pongan en sucontra solamente porque ha traicionado a su mujer pero los triángulos tienenuna manera de general consecuencias emocionales muy desagradables quecontinúan a través de las generaciones y alimentan más triángulos.Las permutaciones de la ceguera humana son muchas y variadas, y los padresdivorciados o separados - o incluso aquellos que siguen viviendo juntos peroestán emocionalmente alienados - generalmente exigirán que el niño elija auno o a otro. El amor por el otro padre puede ser negado, reprimido,silenciado. Esto es terriblemente humano. Si nos hiere alguien,encontraremos difícil de soportar que otra persona a la que queremos muestreafecto hacia la que nos ha herido. Si hay oposiciones entre las casas Diez yCuatro en la carta del niño, la propia división interna de éste actúa enconnivencia con la división de los padres. He visto muchos ejemplos a lolargo de los años en los que la persona ha tenido que negar un gran amor quesentía por uno de los padres en estas circunstancias. La persona puedeincluso creerse esta negación. Cuando nos encontramos a Venus, la Luna,Neptuno, el Sol o Júpiter en la Cuarta o en la Décima casa, sabemos que hayun vínculo poderosamente positivo con el padre, aunque la relación haya sidomuy difícil. Si algunos de esto planetas están en la Cuarta, es probable quedescriba sentimientos fuertemente positivos e incluso idealizados hacia elpadre. Pero si ha habido una ruptura y el padre se ha ido - o si hayoposiciones de planetas en la Diez, incluso aunque no se haya ido- a lapersona puede resultarle imposible ser consciente de esos sentimientos. Laambivalencia puede ser demasiado dolorosa, y el sentimiento de deslealtadhacia la madre puede ser demasiado grande para soportarlo. Quizás el padrese haya ido a causa de otra relación. Quizás se case de nuevo y tenga máshijos. Entonces el problema se agrava, porque los propios celos del niño sesuman a los de la madre y esto hace que el vínculo emocional con el padresea casi imposible de reconocer. La relación se destruye, y el niño, que yaha crecido, dice "Oh, no he visto apenas a mi padre desde el divorcio. Tengopoco que ver con él. Le veo de vez en cuando, pero no tenemos una verdaderarelación". Todos los sentimientos positivos de amor han sido enterrados,porque no sabemos enfrentarnos bien a las lealtades divididas. Lossuprimimos porque tenemos que sobrevivir psicológicamente; y tenemos quevivir con nuestra madre.Si hay planetas en la Cuarta que sugieran amor e idealización, y los padresse separan, los sentimientos reprimidos hacia el padre pueden alimentarposteriores triángulos. Esto es aplicable a ambos sexos. No deberíasorprendernos que una mujer que provenga de este tipo de entorno familiar,con este tipo de configuración de carta, acabe jugando a ser Instrumento deTraición y se arroje en brazos de un hombre casado. Igualmente, puedeencontrarse siendo la traicionada, casada con alguien igual que su padre. Opuede convertirse en la Traidora como una defensa, porque ha decidido noacabar como su madre. Un hombre con el mismo entorno y carta natal puedeacabar eligiendo inconscientemente a una mujer como su madre y entonces,ante su horror, encontrarse a sí mismo en los zapatos de su padre. Untriángulo puede ser inevitable porque cuanto más inconscientes sean lossentimientos hacia el padre amado y perdido, más posibilidades habrá de queemerjan posteriormente en una relación adulta.Estos sentimientos inconscientes pueden también cruzar sexos. No se limitannecesariamente a mujeres que buscan al padre perdido en otros hombre, uhombres que se encuentran en la misma situación que sus padres. Un hombreque haya perdido a su padre y que tenga a Venus, a Neptuno o a la Luna en laCuarta, puede buscar las cualidades del padre en las mujeres. O si es gay,puede buscarlas en otro hombre. Necesitamos pensar en estas dinámicas nodesde una perspectiva de rígidas demarcaciones sexuales, sino como unamanera de intentar sanar una herida. También, reflejan nuestros esfuerzospara contactar con cualidades arquetípicas en nuestras relaciones adultas,cualidades que primeramente vislumbramos en uno de nuestros padres y que, enúltima instancia, necesitamos encontrar en nosotros mismos. Puesto quecargamos con algo no resuelto y sin sanar, podemos recrear fielmente elmatrimonio de nuestros padres. Entonces nos encontraremos en el mismotriángulo, en cualquiera de las tres partes, con uno o ambos sexos. Estasdinámicas subyacentes parecen muy obvias cuando empezamos a pensar en ellas.La dificultad radica en pensar sobre ellas cuando estamos en medio deltriángulo. Es muy fácil si somos el astrólogo o en psicoterapeutaimparcial - si es que existe realmente algo como una persona totalmenteobjetiva- o incluso el amigo con una cierto nivel de conocimientopsicológico. Podemos ver claramente las raíces familiares de muchostriángulos adultos si somos observadores, pero es extremadamente difícil dever cuando estamos envueltos en ellos. Y cuando más inconscientes seamos delas dinámicas relativas a nuestros padres, más posibilidades tiene eltriángulo de ser emocionalmente compulsivo, y más difícil será verloclaramente.Aunque lo veamos, estaremos limitados, porque tenemos que experimentar algo.No podemos sanar nada solamente mediante el ejercicio de la razón. Pero lasemociones que el triángulo lleva a la superficie pueden cambiar, y elresultado puede ser muy diferente, si no externamente, sí internamente. Lotriste acerca de los triángulos es que todo el mundo pierde. Tarde otemprano, en un nivel o en otro, las tres personas resultarán heridas. Mismosi el Instrumento de la Traición tiene éxito al romper una relación yaexistente y "consigue" al objeto amoroso por el que ha estado luchando, setrata de una victoria pírrica. El Traidor tiene que elegir al final, yaunque algo haya ganado, también ha perdido algo. Y la victoria no es menospírrica para el Traicionado que consigue "traer de vuelta" a la parejainfiel. Hemos experimentado nuestro poder Edípico e invertido la derrotaEdípica original que sufrimos en la infancia. Pero ¿qué es lo que realmentehemos ganado, y con lo que vamos a vivir después? El resentimiento pareceinevitable, no importa qué lugar del triángulo ocupemos. Si somos elInstrumento de la Traición, hemos conducido a alguien a tener que tomar unadecisión dolorosa y, a menudo habrá un montón de sufrimiento, no sóloemocional, sino también financiero, y además habrá resentimiento. Perotodavía es más importante el hecho de que, si permanecemos inconscientes, nohemos hecho nada para sanar la escisión interna que subyace bajo eltriángulo. Sólo hemos conseguido una solución externa. Nada ha cambiadorealmente.Inseguridades que generan triángulos - Saturno y QuirónHay otra consecuencia de los triángulos familiares, la alineación potencialentre uno mismo y otros del mismo sexo. Una batalla Edípica sin resolverpuede acarrear una pérdida de confianza en la propia sexualidad. Si seprodujo una situación de intensa rivalidad y competitividad con el padre delmismo sexo, inevitablemente tendrá sus efectos sobre nuestras amistades y lamanera en la que interactuamos posteriormente con nuestro propio sexo. Siuna mujer tiene una madre que es una rival insuperable, y en cuyas manos hasufrido una derrota dolorosa y humillante durante la infancia, la confianzaen su feminidad puede verse deteriorada. Y puesto que no confía en sí misma,tampoco confiará en otras mujeres. Todas ellas parecerán tener el poder de"llevarse" a aquellos que ama. Esta desconfianza hacia el propio sexo puedeser muy aguda. Una mujer puede tener una maravillosa amistad con otra mujer,y entonces conoce a un hombre realmente adorable y mantienen una relación y¿qué es lo que ella hará a la hora de presentar su pareja a su amiga? Eltrasfondo de ansiedad y sospecha puede dificultar mucho las cosas e,inconscientemente, ella puede prepararse para la traición. Puede queseleccione inconscientemente como amigas a aquellas que actúan susconflictos no resueltos con su madre, porque tienen conflictos no resueltoscon sus madres. Lo mismo se puede aplicar a los hombres. Si un hombre haexperimentado una situación de competitividad destructiva con su padre,entonces en cualquier relación posterior en la que se involucre, elsentimiento de rivalidad siempre va a levantar cabeza, porque otros hombresiempre parecerán rivales potenciales. Uno debe permanecer en guardia todoel tiempo. Esto no es posesividad en el sentido ordinario de la palabra. Susraíces son bastante diferentes.Los emplazamientos en los que Venus está aspectando a Saturno o a Quirónpueden contribuir a esta dinámica, no porque sean Edípicos en sí mismos,sino porque reflejan ciertas inseguridades acrecentadas por el triángulofamiliar. Marte aspectando a Saturno y a Quirón pueden reflejar tambiénprofundas inseguridades sexuales que han sido agravadas por triángulosfamiliares conducen a sentimientos de derrota. Este tipo de aspectos puedenimpulsar posteriormente a la repetición del fracaso, o a un intentdo desanar la herida demostrando la propia potencia sexual mediante triángulos.No hay una única pauta astrológica que describa la propensión a lostriángulos, pero hay bastantes combinaciones diferentes que pueden describirdistintas imágenes y respuestas de los padres, y diferentes maneras dereaccionar a la natural e inevitable fase Edípica de la infancia.Venus-Saturno y Venus-Chirón no provocan que una persona se sienta atraídapor los triángulos, pero describe una conciencia profunda e innata de loslímites humanos que, en la infancia, cuando no existe una comprensión realde lo que esto podría ofrecer de un sentido positivo, puede hacer que elniño se sienta inadecuado y herido. La pérdida o alineación de un padreamado se atribuirá al propio fracaso, y más tarde en la vida uno puedesentir que no puede "mantener" una pareja porque siempre habrá un rival quele apartará de su lado.Las experiencias Edípicas a menudo aparecen como un estallido hacia la mitadde la vida, porque los planetas están efectuando sus ciclos en esa época -Saturno, Neptuno y Urano- pueden desencadenar configuraciones que nosconectan con problemas de la infancia. Hay una gran cantidad de vida novivida implorando expresarse bajo el grupo de planetas que transitan duranteeste tiempo, y los triángulos familiares sin resolver que han conseguidopermanecer enterrados pueden estallar porque están cargando con vidapsíquica no vivida. Pero depende de lo poderoso que sea el conflicto. Puedesalir a la luz mucho más tarde. Hay personas que experimentan triángulosdesde sus primeras relaciones. No todos los triángulos tienen raíces en lospadres, y estas raíces implican también algo más profundo. Podemos imaginarqué podría ser más profundo que la dinámica Edípica, pero según se cree Jungdijo una vez que incluso el pene era un símbolo fálico. Si existe una pautafamiliar sin resolver, como los temas Venusinos que hemos estado analizando,ahora es una buena oportunidad para irrumpir en la vida exterior de unapersona bajo los tránsitos apropiados. Para algunas personas, esa es laúnica manera posible de sanar o resolver. Pero detrás del problema de lospadres está el problema arquetípico - ¿por qué buscamos el amor de uno delos nuestros padres en particular, y que simboliza el padre para nuestrapropia alma? Esto va inevitablemente unido a lo que necesitamos desarrollaren nosotros mismos - nuestro propio destino.Hacia la mitad de nuestra vida, si existen pedazos importantes de nosotrosmismos que no se han desarrollado, aparecerán de repente, especialmente bajola oposición de Urano a su lugar natal. Y a menudo, el primer lugar en elque nos encontramos estos trozos ocultos de nosotros mismos es en otrapersona. Es la forma más característica en la que la psique llama a lapuerta y pide integración. Esta necesidad de convertirse en algo más de loque uno realmente es puede comenzar con una súbita atracción. Los trozos novividos de nosotros mismos pueden aparecer también en un rival.Sorprendentemente, el rival puede ser más importante a nivel psicológico quela persona contra la cual uno está luchando. Pero si no ha habido patronesde triángulos anteriormente, la erupción de uno en la mitad de la vida noimplica necesariamente un problema de familia no resuelto. Y en el caso deque así fuera, el problema tiene que ser analizado en un contexto másamplio.Triángulos que implacan vida no vividaLlegamos ahora a la cuestión de lo que realmente podría subyacer bajo ladinámica de los triángulos - bajo los patrones, defensas y luchas de poderrelacionadas con los padres, así como otras razones aparentemente "causales"de que los triángulos aparezcan en nuestras vidas. Creo que hay siempre unelemento de vida no vivida en todo triángulo, y por varias razones a vecesparece que seamos incapaces de descubrir esa vida no vivida si no esmediante el extremo stress emocional que los triángulos generan. La traiciónes una experiencia arquetípica que constituye nuestro principal instrumentode maduración. Esto no significa que todos necesitemos convertirnos encínicos amargados. pero hay algo importante en reconocer cómo nuestrasfantasías de lo que consideramos deberían ser la vida y el amor nos evitacrecer y convertirnos en auténticos miembros de la familia humana.La traición es el medio mediante el cual se puncionan y se reconocen estasfantasías. Intentamos incluirnos a nosotros y a otras personas en nuestromundo de fantasía para compensar el dolor de la infancia. Puesto que todaslas infancias son dolorosas, los razonamientos ingenuos que llevamos encimatambién son arquetípicos, y reflejan un mundo infantil alternativo querecuerda al Edén en su inocencia y en el estado de fusión con el padredivino. La serpiente en el Jardín es una imagen de este papel arquetípico detraición, que es inherente al estado de inocencia y tarde o temprano emergepara destruir nuestra fusión.No hay ninguna fórmula para enfrentarse al dolor de la traición. Pero unaperspectiva arquetípica puede ayudarnos a ver las cosas de otra manera,aunque no podemos hacer que el dolor desaparezca mediante la explicación ola imaginación. No hay remedio para este tipo de dolor. Pero hay unadiferencia entre el dolor ciego y el dolor que va acompañado deentendimiento. Este último tiene un efecto transformador. Cuando no hayconsciencia, los triángulos tienden a repetirse a sí mismos - diferentespersonajes, un mismo guión. Algunos triángulos son realmentetransformadores. Acaban con un viejo patrón de conducta, y la nueva relaciónes genuinamente mucho más feliz y más satisfactoria. O el triángulo sirve alpropósito de liberar energía, liberar potenciales internos, e incluso si laantigua relación se restablece, o se acaba por no estar con ninguna de laspartes, todo ha cambiado. Pero seguimos siendo nosotros mismos, y por muchoque intentemos reorganizar nuestra vida exterior, si un problema interno noha sido resuelto, las mismas pautas de conducta empezarán a emerger en lanueva relación. La compatibilidad puede ser más grande con otra pareja, perouno todavía debe tratar con su propia psique.Un triángulo puede ser como un gran trígono en una carta. La energía circulasin parar; vuelve sobre sí misma y no alimenta otra cosa en la vida de uno.Dentro de los triángulos, las tres personas tienden a proyectar elementos desí mismos sobre el otro. El triángulo mantiene estás proyecciones en sulugar, y puede haber una fuerte resistencia al cambio. Incluso podríamosdecir que el triángulo se forma porque hay una resistencia a cambiar, asíque cualquier cosa que esté buscando expresión desde dentro va a volver acasa de nuevo. La energía psíquica se libera, ya sea a través de la muerte ode la renuncia voluntaria a una persona. El tiempo de todo esto no esaccidental. En una o dos o incluso tres de las partes, los problemasinconscientes han llegado finalmente a un punto desde el cual pueden serintegrados, incluso si esto se expresa simplemente dejándolo ir. En elmomento en que empecemos a hacer esto, las proyecciones empiezan a volverseconscientes. No creo que el verdadero perdón pueda llegar de otra manera. Esun tipo de gracia. No puede ser creado mediante un acto de voluntad. Es muytriste oír decir al traicionado "Te perdono", no porque lo sienta realmente,sino para hacer que la pareja vuelva. En el fondo no hay perdón enabsoluto - aunque esto no sea enteramente consciente- y el castigo puedeseguir. El perdón sólo puede venir de un reconocimiento de la propiacomplicidad dentro del triángulo -cualquiera que sea el papel de uno- y laaceptación de las propias proyecciones. Antes de eso, el perdón no esrealmente posible. Sólo parece emerger de algo que ha sido genuinamenteintegrado en uno mismo. El proceso total es transformador. No podemosmanufacturar el perdón si hemos sido traicionados - ni podemos fabricarlopara nosotros si somos los traidores. Lo único que podemos hacer es trabajarpara integrar lo que pertenece a nuestra propia alma.En el caso de el padre Saturnino que rechaza, y luego aparece en eltriángulo como una pareja fría que rechaza, esto puede tener algo que vercon su propia necesidad de establecer límites. Si observamos estaexperiencia fundamentalmente Saturnina desde una perspectiva más objetiva,¿qué es rechazo al final, excepto otra persona dibujando límites queconsideramos intolerables? Puede ser nuestra propia falta de límites lo quenos atraiga a un triángulo donde somos los traicionados, rechazados por unapareja Saturnina que dice "No puedo soportar esta claustrofobia emocional.Quiero separarme". O podemos ser los traicionados, saltando de una parejacuyas necesidades emocionales parecen opresivas pero que secretamentereflejan nuestra propia incapacidad para hacerle frente a la soledad. Lasduras y dolorosas lecciones que vienen de este tipo de experiencias sonlecciones acerca de lo que no se ha desarrollado en nosotros. Pero quizátengamos que descubrir nuestras pasiones primarias si Plutón está en alDécima o en la Cuarta. Podemos desvincularnos de esto al principio, y decir"Mi madre era terriblemente manipuladora" o "Mi padre era tan controlador".¿Por qué las personas se vuelven manipuladoras y controladoras? Si alguienestá expresando las cualidades plutonianas en una relación, no lo haceporque sea divertido; lo hace porque la relación se equipara con lasupervivencia, y hay una necesidad desesperada de asegurarse de que el amadopermanece cerca. Plutón se moviliza cuando uno se siente amenazado. La gentese vuelve manipuladora porque están aterrorizados de perder al objeto de suamor. Ese objeto amoroso constituye su supervivencia, y la manipulaciónparece el único camino posible para asegurar la continuidad de la relación.Todos somos capaces de esto, si nos dan el nivel adecuado de compromiso y elnivel adecuado de amenaza. Si negamos estos atributos plutonianos y losmantenemos firmemente proyectados sobre el padre, Plutón puede convertirseen un triángulo. Entonces nosotros mismos tenemos que descubrir cuanposesivos podemos llegar a ser. O bien conseguimos una pareja profundamenteposesiva. Podemos llegar tan lejos como para decir "Ah, sí, he elegido aalguien igual que mi madre/padre". Esa es una pieza útil de introspección,pero es sólo el comienzo. Esta cualidad posesiva en el padre está descritapor nuestro Plutón en casa Cuatro o en Diez. Todavía debemos descubrirla ennosotros mismos. A menudo sólo descubrimos que tenemos a Plutón mediante laexperiencia de la traición. Es sólo un espacio en blanco en la carta hastaque el triángulo lo desentierra, entonces de pronto encontramos a nuestroPlutón por primera vez. Descubrimos que sentimos apasionadamente, quenecesitamos intensamente, que la desesperación puede hacernos traidores ymanipuladores, y que el control puede parecer la única forma de sobrevivir.Este proceso de autodescubrimiento puede ser una experiencia aterradora yhumillantes, pero nos permite llegar a ser lo que realmente somos.La integración psíquica es la teología de los todos los triángulos. Inclusosi los planetas exteriores están involucrados en triángulos relacionados conlos padres, aquello a lo que estamos vinculados tan profundamente en elpadre es verdaderamente algo que pertenece a nuestra propia alma. Este"algo" puede significar nuestro tramo final más allá de los límitespersonales y puede permitirnos un mayor y más profundo nivel de realidad ennuestras vidas, sin embargo está conectado con nuestro propio viaje vital.Cuando vemos símbolos astrológicos que primero experimentamos a través delos padres y más adelante a través de los triángulos en los que la mismaexperiencia se repite a sí misma, hay algo dentro de nosotros que necesitaser vivido, y seguirá volviendo hasta que encontremos un modo de vivirlo.Los planetas con rasgos distintivos relacionados con los padres en la cartano sólo describen estas pautas. Describen dimensiones no vividas denosotros, especialmente cuando están en conflicto con el resto de la carta.Incluso si el padre encarna al planeta de una forma creativa, sigue siendonuestro planeta, y pertenece a nuestro propio destino. Un planeta en laCuarta o la Décima, o en mayor aspecto con el Sol o la Luna, puede no serrepresentado por el padre, pero puede ser parte de lo que experimentamos através del padre. Si el padre no ha vivido creativamente el patrónarquetípico simbolizado por el planeta, es más difícil de comprender lo queestamos haciendo. Y por este motivo podemos no darnos cuenta de lo que nosencontramos a través del triángulo que aparece más adelante en nuestra vida.No es solamente un complejo inacabado, aunque ese elemento puede serimportante de explorar. Es, en última instancia, el propio planeta de uno, ypor ello algo que pertenece al propio alma. Es parte de nuestra herenciaPsicológica, pero tenemos que pulirlo. Incluso los triángulos que aparecencomo abiertamente Edípicos también tienen que ver con nuestra propia vidainterna, porque lo que amamos u odiamos en el padre es algo que nospertenece a nosotros. Pero tenemos que encontrar nuestra propia forma devivirlo.© Liz Greene, Apollon / Astrodienst AGTraducción al Español: Beatriz Alicia Gomez Medina
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El eterno triángulo, por Liz Greene
Disponible en el libro:Liz Greene:Relationships and how to survive them.Primer Parte: La carta compuesta, Segunda parte: El eterno triánguloCPA Press, London.
Apollon, Abril 1999.___

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